jueves, 31 de enero de 2013

Rocío Romero: "Lo que tiene la lluvia"






Lo que tiene la lluvia



Cuando llueve ceniza, papá se comporta de un modo extraño. Sonríe como los bobos y se sobresalta por nada. Sale a la terraza, comprueba si ha parado. A menudo recoge un pellizquito de polvo gris, lo olisquea entre los dedos, inspirando profundamente, y lo esconde en el bolsillo del chaquetón.
A mamá, en cambio, le encanta la lluvia de pétalos. Cuando era pequeño cualquier ocasión era buena para cubrir las aceras. Si tenía un nuevo amigo, si me comía toda la fruta, nos asomábamos juntos por mi ventana y dejábamos caer aquella tormenta suave de colores. Ahora sólo baja los sábados de mayo a llorar a las novias desde el primer banco del parque. “Te llueven los ojos” le digo, y ella sonríe un poco.
Algo tendrá la lluvia. Mi favorita es la que moja, la lluvia de invierno que barre las calles, la que azota, la que me limpia la cara mientras miro hacia arriba con la boca abierta, la que revive las flores, la que consigue apagar esos fuegos que enciende papá.









miércoles, 30 de enero de 2013

Karmelo Iribarren: "Romanticismo"









 Romanticismo


Dice que le regalé una estrella,
dice que fue en el puerto,
una noche de domingo,
cuando empezábamos a salir.
Yo no recuerdo nada, la verdad,
hace media vida de eso. Pero,
vete tú a saber. Bien mirado, puede
que hasta sea cierto: veinte años,
tonto perdido de amor,
y sin un duro en el bolsillo…
Qué otra cosa le vas a regalar.








martes, 29 de enero de 2013

Eduardo Galeano: "El mundo"



 

 

 

El mundo

 


Un hombre del pueblo de Neguá; en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.

-El mundo es eso -reveló-. Un montón de gente, un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.












lunes, 28 de enero de 2013

Ángela Figuera: "Símbolo"



 

 

Símbolo

 

Llega una mano de oro luciendo un diamante
una mano de hierro gobernando unas riendas,
una mano de niebla donde canta una alondra:
yo las dejo pasar.

Llega una mano roja empuñando una espada,
llega una mano pálida llevando una amatista,
llega una mano blanca que ofrece una azucena:
yo las dejo pasar.

Llega una mano sucia que sujeta un arado:
la tomo entre las mías y nos vamos a arar.






domingo, 27 de enero de 2013

Ausias Marc: "Qui no és trist, de mos dictats no cur..." (Fragmento)








Qui no és trist, de mos dictats no cur...


Qui no és trist, de mos dictats no cur,
o en algun temps qui sia trist estat,
e lo qui és de mal passionat,
per fer-se trist no cerque lloc escur;
llija mos dits mostrants pensa torbada,
sens alguna art eixits d´hom fora seny,
e la raó que en tal dolor m´empeny
Amor ho sap, qui n´és causa estada.



Que no lea mis versos aquel que no esté triste... (Fragmento)



Que no lea mis versos aquel que no  esté triste 
o que no lo haya estado en alguna ocasión; 
y aquel al que le atacan los males que no busque
para ponerse triste ningún lugar oscuro:
que lea mis poemas de turbado pensar,
carentes de arte alguno, de hombre sin sensatez,
y cual sea el motivo que a tal dolor me empuja,
Amor bien lo conoce, pues ha sido la causa.













sábado, 26 de enero de 2013

Vicente Aleixandre: "Mi voz"






Mi voz


He nacido una noche de verano
entre dos pausas. Háblame: te escucho.
He nacido. Si vieras qué agonía
representa la luna sin esfuerzo.
He nacido. Tu nombre era la dicha.
Bajo un fulgor una esperanza, un ave.
Llegar, llegar. El mar era un latido,
el hueco de una mano, una medalla tibia.
Entonces son posibles ya las luces, las caricias, la piel, el horizonte,
ese decir palabras sin sentido
que ruedan como oídos, caracoles,
como un lóbulo abierto que amanece
(escucha, escucha) entre la luz pisada.












viernes, 25 de enero de 2013

Yibrán Jalil Yibrán: "El relámpago"







El relámpago


Un día de tormenta estaba un obispo cristiano en su catedral, y se le acercó una mujer no cristiana y le dijo:
-Yo no soy cristiana. ¿Existe salvación del fuego del infierno para mí?
El obispo miró y respondió:
-No, sólo se salvan los bautizados en el agua y en el espíritu.
Y mientras aún hablaba, un rayo cayó con estruendo sobre la catedral, y ésta fue invadida por el fuego.
Y los hombres de la ciudad llegaron corriendo y salvaron a la mujer, pero el obispo se consumió, alimento del fuego.








jueves, 24 de enero de 2013

Bertold Brecht: "Hay muchas maneras de matar"










Hay muchas maneras de matar



Hay muchas maneras de matar.
Pueden meterte un cuchillo en el vientre.
Quitarte el pan.
No curarte de una enfermedad.
Meterte en una mala vivienda.
Empujarte hasta el suicidio.
Torturarte hasta la muerte por medio del trabajo.
Llevarte a la guerra, etc…
Sólo pocas de estas cosas están prohibidas en nuestro Estado.









miércoles, 23 de enero de 2013

Edgar Allan García: "Detestaba..."







Detestaba de tal manera a su exnovio y anhelaba con tanta fuerza tomar revancha por todo lo que había sufrido con él, que cuando éste regresó a pedir que volvieran a estar juntos, ella aceptó de inmediato.





martes, 22 de enero de 2013

Claudio Rodríguez: "Cuando tú duermes"







Cuando tú duermes



Cuando tú duermes
pones los pies muy juntos,
alta la cara y ladeada, y cruzas
y alzas las rodillas, no astutas todavía;
la mano silenciosa en la mejilla izquierda
y la mano derecha en el hombro que es puerta
y oración no maldita.

Qué cuerpo tan querido,
junto al dolor lascivo de su sueño,
con su inocencia y su libertad,
como recién llovido.

Ahora que estás durmiendo
y la mañana de la almohada,
el oleaje de las sábanas,
me dan camino a la contemplación,
no al sueño, pon, pon tus dedos
en los labios,
y el pulgar en la sien,
como ahora. Y déjame que ande
lo que estoy viendo y amo: tu manera
de dormir, casi niña,
y tu respiración tan limpia que es suspiro
y llega casi al beso.

Te estoy acompañando. Despiértate. Es de día.











lunes, 21 de enero de 2013

Eduardo Galeano: "Celebración de la fantasía"



 

 

 

Celebración de la fantasía

 


Fue a la entrada del pueblo de Ollantaytambo, cerca del Cuzco. Yo me había despedido de un grupo de turistas y estaba solo, mirando de lejos las ruinas de piedra, cuando un niño del lugar, enclenque, haraposo, se acercó a pedirme que le regalara una lapicera. No podía darle la lapicera que tenía, por que la estaba usando en no sé que aburridas anotaciones, pero le ofrecí dibujarle un cerdito en la mano.
Súbitamente, se corrió la voz. De buenas a primeras me encontré rodeado de un enjambre de niños que exigían, a grito pelado, que yo les dibujara bichos en sus manitas cuarteadas de mugre y frío, pieles de cuero quemado: había quien quería un cóndor y quién una serpiente, otros preferían loritos o lechuzas y no faltaba los que pedían un fantasma o un dragón.

Y entonces, en medio de aquel alboroto, un desamparadito que no alzaba mas de un metro del suelo, me mostró un reloj dibujado con tinta negra en su muñeca:

-Me lo mandó un tío mío, que vive en Lima -dijo

-Y anda bien -le pregunté

-Atrasa un poco -reconoció.









domingo, 20 de enero de 2013

Carmen Beltrán: "Posdata"







Posdata



a pesar de todo 
a veces
somos capaces de mirarnos
sin reproches, sin dudas
y nos perdonamos
(apreciamos incluso)
la evidente distancia que existe
entre las verdades
que cada uno de nosotros
sostiene
entonces
la amistad, el amor, la risa
todo eso también es cierto



sábado, 19 de enero de 2013

Rafael Lozano: "La terapia"






La terapia

Regresaba, feliz, de su última visita al psiquiatra.

“De seguir así el tratamiento que estamos empleando, pronto te hallarás libre de tu pesimismo agónico. Sólo queda que tú creas que lo puedes conseguir, y que en momentos de crisis apliques la terapia que estamos trabajando”.

Decidido a colaborar -y para no perder ocasión ni tiempo-, aquel obediente y pesimista paciente, durante el trayecto de vuelta a casa, trataba de cumplir a rajatabla los consejos de su eminente médico.

“Tengo que ser optimista”
“Debo ser optimista”
“Quiero ser optimista”
“Puedo ser optimista”
“¡Yo soy una persona optimista!”

Nada más llegar a casa, sin más dilación, abrió la ventana y se puso a respirar el ingrávido aire que envolvía su nueva personalidad.
Al día siguiente, la mañana apareció con la imagen de un cuerpo abrazado al acerado, justo en la perpendicular que formaba la ventana del terapiado y el suelo estrellador.









viernes, 18 de enero de 2013

Iván Rafael: "Las cuatro estaciones"






Las cuatro estaciones


Que si en abril aguas mil.
Que si en agosto se hace el mosto.
Que si en octubre la hoja se pudre.
Que si en diciembre la tierra se duerme.

Y llegas tú.

Con las cuatro estaciones
en un solo día.










jueves, 17 de enero de 2013

David Lagmanovich: "La novela"









La novela




Vaciló al escribir el comienzo. Trazó la primera palabra, que resultó ser “En”, pero luego dudó. ¿Dónde ubicar la acción? Mientras pensaba, la tinta se había secado en la punta de la pluma. La miró un rato y se le ocurrió una idea: ¿por qué no aquí mismo, en esta tierra árida, en esta amada sequedad? Mojó nuevamente la pluma y prosiguió: “un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme…”. 






miércoles, 16 de enero de 2013

Ariadna García: "La vida es como el jazz"







La vida es como el jazz


La vida es como el jazz.

Improvisamos una partitura
y al cabo de un instante
varios músicos tratan
de armonizar sus notas con las nuestras,
de compartir el ritmo; y a la vez,
ser fieles a su propia melodía.

Yo disfruto tocando así contigo
y no me importa mucho
que el tema sea largo o sea corto,
tu instrumento de cuerda
o el mío de metal.

Lo que importa es que guste la canción,
que sea imprevisible.

Así nos conocimos.

La vida, como el jazz,
no puede reducirse a un pentagrama.






martes, 15 de enero de 2013

Julio Cortázar: Analogía del cuento










"La novela y el cuento se dejan comparar analógicamente con el cine y la fotografía, en la medida en que una película es en principio un "orden abierto", novelesco, mientras que una fotografía lograda presupone una ceñida limitación previa, impuesta en parte por el reducido campo que abarca la cámara y por la forma en que el fotógrafo utiliza estéticamente esa limitación."






lunes, 14 de enero de 2013

Augusto Monterroso: "La mosca que soñaba que era un águila"




 

La mosca que soñaba que era un águila

Había una vez una Mosca que todas las noches soñaba que era un Águila y que se encontraba volando por los Alpes y por los Andes.
En los primeros momentos esto la volvía loca de felicidad; pero pasado un tiempo le causaba una sensación de angustia, pues hallaba las alas demasiado grandes, el cuerpo demasiado pesado, el pico demasiado duro y las garras demasiado fuertes; bueno, que todo ese gran aparato le impedía posarse a gusto sobre los ricos pasteles o sobre las inmundicias humanas, así como sufrir a conciencia dándose topes contra los vidrios de su cuarto.
En realidad no quería andar en las grandes alturas o en los espacios libres, ni mucho menos.
Pero cuando volvía en sí lamentaba con toda el alma no ser un Águila para remontar montañas, y se sentía tristísima de ser una Mosca, y por eso volaba tanto, y estaba tan inquieta, y daba tantas vueltas, hasta que lentamente, por la noche, volvía a poner las sienes en la almohada.






domingo, 13 de enero de 2013

Carmen Bermúdez: "Llegué a ti"











LLEGUÉ A TI



Llegué a ti,
desolada,
sin equipaje,
como quien llega a una ciudad extraña,
una triste tarde de domingo,
y me deslumbraron tus altas torres,
tus rutilantes cúpulas.











sábado, 12 de enero de 2013

Eduardo Galeano: "El amor es una enfermedad"







El amor es una enfermedad


El amor es una enfermedad de las más jodidas y contagiosas.  A los enfermos, cualquiera nos reconoce. 
Hondas ojeras delatan que jamás dormimos, despabilados noche tras noche por los abrazos, o por la ausencia de los abrazos, y padecemos fiebres devastadoras y sentimos una irresistible necesidad de decir estupideces.
El amor se puede provocar, dejando caer un puñadito de polvo de quereme, como al descuido, en el café o en la sopa o en el trago. 
Se puede provocar, pero no se puede impedir. 
No lo impide el agua bendita, ni lo impide el polvo de hostia; tampoco el diente de ajo sirve para nada. 
El amor es sordo al Verbo divino y al conjuro de las brujas. 
No hay decreto del gobierno que pueda con él, ni pócima capaz de evitarlo, aunque las vivanderas pregonen, en los mercados, infalibles brebajes con garantía y todo.






viernes, 11 de enero de 2013

Rafael Lozano: "Te espero"





Te espero


Puede ser que hasta te marches,
que me dejes abandonado
cuando las maletas estén medio hechas,
aunque confío
–cuando las nieves cubran mis miedos-,
que regreses un momento antes
de que la tristeza teja sobre mí su telaraña,
poco antes de que se amustie mi esperanza.

Por si acaso,
dejaré entreabiertas las puertas de mi alma,
y una llave debajo del felpudo,
por si un relámpago de aire
hubiera cerrado mis ojos.

Te espero.
Ya sabes en qué butaca te sueño.







jueves, 10 de enero de 2013

Luis Mateos Díez: "Amores"







Amores


Cuando Amparo me dijo que no me quería, después de seis meses de tenaz noviazgo, me recluí en casa de mi tía Eredia por espacio de tres meses.
El amor de Luisina un año más tarde vino a curar aquella herida que seguía sin cerrarse. Fue un tiempo corto, eso sí, de felicidad e ilusiones. Entender la decisión de Luisina de abandonar el mundo para profesar en las Esclavas me costó una úlcera de duodeno. A mi natural melancolía se unió esa tristeza sin fondo que ni los auxilios espirituales logran paliar.
Irene llegó a mi vida en un baile de verano al que mi amigo Aurelio me llevó como quien dice a punta de pistola. Que dos años más tarde aquella tierna seductora se fuese precisamente con Aurelio, yugulando a un tiempo amor y amistad, fue lo que provocó, en el abismo de la desgracia sentimental, mi hospitalización.
Antonia era una enfermera compadecida que me sacó a flote usando todos los atributos que una mujer puede poseer. El amor del enfermo es un amor sudoroso y lleno de pesares, más frágil que ninguno. Cuando una tarde vi a Antonia y al doctor Simarro besándose en el jardín me metí para el cuerpo un tubo de aspirinas. Gracias como siempre a mi tía Eredia, culminé tras la crisis la desolada convalecencia y, cuando definitivamente me sentí repuesto, comencé a considerar la posibilidad de retirarme del mundo, habida cuenta de que mis convicciones religiosas se habían fortalecido.
Fue entonces cuando me escribió Amparo reclamando mi perdón y reconociendo la interpretación errónea que había hecho de su amor por mí. Nos casamos en seguida y todo iba bien hasta que Luisina, que colgó los hábitos, volvió para recuperar mi amor e Irene y Antonia, bastante desgraciadas en sus respectivos derroteros sentimentales, regresaron para restablecer aquella fidelidad herida convencidas, cada una por razones distintas, de que el único amor verdadero era el mío.
Mi tía Eredia anda la mujer muy preocupada y yo, como dice mi amigo Gonzalo, sobrellevo con astucia y aplomo desconocidos mi destino, trabajando en tantos frentes a la vez. Y me voy convenciendo de que existe una rara justicia amorosa que nos hace cobrar los abandonos, aunque su aplicación puede acabar resultando perjudicial para la salud. 








miércoles, 9 de enero de 2013

Ángela Botero López: "Con los ojos cerrados"










 Con los ojos cerrados


 Con los ojos cerrados
te veo.  
Con ellos abiertos,  
te miro.  
Con las manos cerradas,  
te hablo.  
Con ellas abiertas, 
  te palpo.  
Con la boca cerrada, 
  te hablo. 
  Con ella abierta, 
  te beso.  
Te escucho y  
suspiro,  
respiro y  
te inhalo.  
Con los cinco sentidos,  
TE AMO.




 
 

martes, 8 de enero de 2013

José María Merino: Metodología del cuento








"Los cuentos no toleran elementos accesorios. Todos los materiales del cuento tienen una función principal: de ahí la difícil concisión a que obligan, que no está sólo en el empleo de las palabras, sino -sobre todo- en la previa selección de los motivos." 






lunes, 7 de enero de 2013

Ana Rossetti: "Hay sueños que no mueren"






Hay sueños que no mueren


 Hay sueños que no mueren. Se empeñan
en ser sueños.
Ajenos a la comba de la esfera
y a las operaciones de los astros,
trazan su propia órbita inmutable
y, en blindadas crisálidas, se protegen
del orden temporal.
Por eso es que perduran:
porque eligen no ser.
Negándose se afirman,
rehusando se mantienen, como flores de cuarzo,
indestructibles, puros, sin dejarse arrancar
de su dormiente ínsula.
Intactos en el tiempo,
son inmunes a la devastación
que en cada vuelta acecha, inhumana,
a la pasión que exige y que devora,
a la desobediencia y extravío
que en los vagabundeos centellean.
Monedas que el avaro recuenta sigiloso
nunca salen del fondo del bolsillo.
No ambicionan. No arriesgan. No conquistan.
No pagarán el precio del fracaso,
la experiencia, la determinación,
la ebriedad o el placer.
Sólo son impecables subterfugios.







domingo, 6 de enero de 2013

Óscar Sipán: "Mi brazo fantasma"






Mi brazo fantasma


Desde que perdí el brazo izquierdo en un accidente de moto su presencia es más real. Resentido con el mundo por su nueva condición de fantasma, mi brazo se ha vuelto retorcido y caprichoso: exige tocar la guitarra dos horas al día, hacerse un tatuaje de un Cristo yacente y golpear al guardia que nos multó; me amenaza con un dolor intenso si no secuestro a la vecina del quinto que tanto nos gusta.






sábado, 5 de enero de 2013

Carmen Bermúdez: "Manos de niño"


 

 

 

MANOS DE NIÑO

 



¿Dónde están tus manos de niño?,
tus pequeñas manos
que olían a sudor fresco y a goma de borrar,
buscando amoroso nido entre las mías
mientras mi corazón hallaba abrigo entre las tuyas.

Tus manos, como dos pájaros,
llenas de alegres trinos
para mis días tristes,
rodeando mi cuello,
vistiendo de domingo el almanaque.
Tus manos, dulces apéndices,
pequeñas hadas danzando en el aire,
iluminadas,
tocando mi rostro,
llenando de besos la estancia.

Miro esas manos de hombre
que ya no me pertenecen,
ajenas a mí, extrañas,
donde un día habitaron
esas pequeñas manos de niño
que ya nadie acariciará.