A las ruinas de Nueva York
Estos, Fabio, ¡ay dolor!, etc.
Esta, niños, ciudad que veis ahora
a los vientos errantes ofrecida,
con
blanca furia y llama dirigida
de otros tiempos cruel
gobernadora,
rindió por fin su lanza retador
y hoy yace en rota piedra
convenida,
Nueva York, en el siglo conocida
por puta mucho más que por señora:
Aquí Broadway lució su rica
empresa,
la Bolsa dilató su griterío
y la virtud murió golpeada y
presa.
Este desierto páramo sombrío
a guardar no alcanzó reliquia
ilesa,
sino la sangre, enorme como un río.
De "La rueda dentada", Editorial Letras Cubanas, 1979