jueves, 11 de octubre de 2012

Pedro de Miguel: "Soledad"




Soledad 

Le fui a quitar el hilo rojo que tenía sobre el hombro, como una culebrita. Sonrió y puso la mano para recogerlo de la mía. Muchas gracias, me dijo, muy amable, de dónde es usted. Y comenzamos una conversación entretenida, llena de vericuetos y anécdotas exóticas, porque los dos habíamos viajado y sufrido mucho. Me despedí al rato, prometiendo saludarle la próxima vez que le viera, y si se terciaba tomarnos un café mientras continuábamos charlando.

No sé qué me movió a volver la cabeza, tan sólo unos pasos más allá. Se estaba colocando de nuevo, cuidadosamente, el hilo rojo sobre el hombro, sin duda para intentar capturar otra víctima que llenara durante unos minutos el amplio pozo de su soledad.







miércoles, 10 de octubre de 2012

Gloria Fuertes: "Me obligaste a viajar por el llanto"


 

 

 

Me obligaste a viajar por el llanto


Me obligaste a viajar por el llanto
–donde por poco no se ahogan mis versos-.
Te lo avisé.
Cuando te venza, me esconderé;
con la vergüenza de haberte ganado,
ya no seré la de antes.




Eduardo Galeano: "Mano de obra"








Mano de obra

Mohamed Ashraf no va a la escuela.
Desde que sale el sol hasta que asoma la luna, él corta, recorta, perfora, arma y cose pelotas de fútbol, que salen rodando de la aldea paquistaní de Umar Kot hacia los estadios del mundo.
Mohammed tiene once años. Hace esto desde los cinco.
Si supiera leer, y leer en inglés, podría entender la inscripción que él pega en cada una de sus obras: "Esta pelota no ha sido fabricada por niños".




martes, 9 de octubre de 2012

Ángel García López: "Besarte no es amor, es irte oliendo"


 

 

 

Besarte no es amor, es irte oliendo

 


Besarte no es amor, es irte oliendo
igual que huele el macho a su collera;
es saberte paloma mensajera
al gavilán las alas abatiendo.


Besarte no es amor, es ir pidiendo
besana donde hundir mi sementera;
es ser igual que el toro en la pradera
huyendo de la hembra y embistiendo.


Igual que el ciervo oculta el baluarte
donde el celo resiste y le reclama,
así mi boca llega hasta tu boca.


Porque besarte entonces, no es besarte.
Es dejar en los labios la proclama
donde la sangre asusta de tan loca.