lunes, 15 de octubre de 2012

Isabel Mellado Bravo: "Carne de espejo"











Carne de espejo 


Hoy mi espejo se puso furioso porque llegué tarde a la cita matutina.
Cuando salí de la ducha estaba empañado, su única manera de cerrar los párpados y hacerme un desdeño. A él sin duda le corre más sangre que a mí por las venas. Desde que Teresa me dejó, a mí la sangre, más que correr, me camina. Cuando lo compré, el anticuario me preguntó: ¿Espejo de mujer o de hombre? De hombre, casi siempre de hombre, le respondí tensando la mandíbula.
¿Y para cuántos?
Creo que se está encariñando, y como me sobrevivirá he estado averiguando seguros de vida y asilo para espejos. Espero que no me suceda otro, ya hemos sido suficientes. Quiero, al morir, mudarme a su vastedad y cerrar la puerta tras de mí. Él está de acuerdo.
Cada cierto tiempo se pone tétrico y huele a charco podrido. Entonces lo empaco en el auto y lo llevo a la playa para que frente al mar, las imágenes se diluyan y se le amanse un poco la memoria.
Hay días en que no sé qué hacer con él, es impredecible. Cuando espero ver mi réplica, resulta que a él no le basta, se cree un artista, un esteta, y me planta un bigote, un lunar, o se acelera y me devuelve ya canoso, o aún peor, le vienen sus ínfulas de prisma y me desmantela cromáticamente. Demoro horas en fijar mis colores y redefinir contornos para salir con decoro a la calle.
Los domingos tiene día libre y no funciona. No me atrevo a mirar dentro, por respeto a su privacidad, claro, pero más que nada por miedo. Para esos casos cuelgo un cucharón en cuyo reflejo me afeito.
Cuando vuelvo a casa, cavernoso de tiempo, escalfado de traje, es cuando más me reconforta sumergirme en él. El celofán de su piel es límpido, crujiente de ahora, una segunda oportunidad. El se suma a mí, me completa.
Quisiera saber qué hace cuando no lo veo, dónde desemboca. Sospecho que en mis sueños.
A veces pienso que más que reflejarme, se vacía en mí, se hunde en mi carne: para sentir, me suplanta. Entonces me da terror, ganas de acuchillarlo, de hacerlo sufrir de a poquito, pero no lo hago. La mitad de mí ya es suya, la mitad de él ya es mía. Quiero envejecer con él, conmigo, con todas las posibilidades que sugiere o me impone. Él evoluciona y me reinventa. Yo soy el que envejece, él quien trasciende y me arrastra.




domingo, 14 de octubre de 2012

Mario Benedetti: "No te salves"








No te salves

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
       no te salves

no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios  
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
        pese a todo

no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
                         entonces

no te quedes conmigo.






Orlando Romano: "Guerra total"






Guerra total 


Mutilaban a las mujeres más hermosas de sus enemigos para que no les aventajasen en el arte de la poesía.







sábado, 13 de octubre de 2012

Iván Buenader: "Boca abajo sobre el sol"


 

 

Boca abajo sobre el sol



Panza arriba sobre el cemento
boca abajo sobre el sol
(la seguridad nos seda,
oprime este domingo)

Mañana otra vez las sombras,
mañana otra vez control.
¿Qué tal y si se terminara?
¿Si cortamos con el reloj?
 Dame la mano, huyamos
de los ruidos, ceños fruncidos,
de las paredes y las corbatas, de las órdenes, del smog.

Dame la mano, no me sueltes.

Corramos
por el campo
minado.