Erótica
Pon en guardia tu
cuerpo y el ritmo de tus sueños.
Desde la médula del tiempo busco tu
paraíso,
la mezcla de tu sangre,
el crisol de tu sexo
donde el futuro
ensaya su cósmica simiente.
Estoy desnuda
como el eco de la primer mañana,
con mi sed disparada como una bala al
cosmos,
acechando tus manos, el cielo de tu boca,
la genital presencia
entre tus muslos firmes.
Ah, pero mi amor
no altera tus sólidos baluartes,
te sellas castamente para esquivar mi
asedio,
estás sordo a mi grito,
al fragor de mi sangre,
a la insomne
ternura que para ti alimento.
Déjame ser el
vértigo que apura tu caída,
el vino que amedrenta tus íntimos pudores,
la
hoguera donde crujan
tus huesos uno a uno,
el amor que aniquile tu párvula
indolencia.
Dame tu luz, tu
risa, la fuerza que te escuda,
el clima de arrogancia que yergue tu
estatura,
tus ojos invasores
y esa vital delicia
que se aferra a tu
cuerpo y dora tu epidermis.
Entrégame
tu enigma, la descifrada clave
que me guíe al prohibido torreón donde
sueñas.
Te escalaré en silencio,
exhausta de anhelarte
y seremos dos
leños nutriendo el mismo fuego.