sábado, 8 de diciembre de 2012

José Manuel Caballero Bonald: "A batallas de amor campo de pluma"

 
 
 
 
A batallas de amor campo de pluma
 
 
Ningún vestigio tan inconsolable 
como el que deja un cuerpo
entre las sábanas 
         y más
cuando la lasitud de la memoria
ocupa un espacio mayor
del que razonablemente le corresponde.

Linda el amanecer con la almohada
y algo jadea cerca, acaso un último
estertor adherido
a la carne, la otra vez adversaria
emanación  del tedio estacionándose
entre los utensilios volubles
de la noche.

                 Despierta, ya es de día,
 mira los restos del naufragio
 bruscamente esparcidos
 en la vidriosa linde del insomnio.

Sólo es un pacto a veces, una tregua
ungida de sudor, la extenuante
reconstrucción del sitio
donde estuvo asediando el taciturno
material del deseo.
                                       Rastros
hostiles reptan entre un cúmulo
de trofeos y escorias, amortiguan
la inerme acometida de los cuerpos.

A batallas de amor campo de pluma. 
 
 
 
 
 
 

viernes, 7 de diciembre de 2012

Begoña Abad: "Miradas diferentes"









Miradas diferentes


La línea de la costa se reflejaba en los cristales de sus gafas. Medio echado en la tumbona, sostenía una cerveza helada entre las manos. Las gaviotas, que durante años había visto desde la soledad del faro como viejas compañeras, le parecían ahora simples pájaros chillones. El olor a sal y algas de la marea baja, disfrutado como un privilegio tanto tiempo, era ahora un hedor a podredumbre y muerte. En realidad todo le parecía muy diferente con un boleto de lotería premiado en el banco y un pasaje, tierra adentro, en el bolsillo del vaquero.









jueves, 6 de diciembre de 2012

Marcos Ana: "Autobiografía"







Autobiografía

 
Mi pecado es terrible;
quise llenar de estrellas
el corazón del hombre.
Por eso aquí entre rejas,
en diecinueve inviernos
perdí mis primaveras.
Preso desde mi infancia
ya muerte mi condena,
mis ojos van secando
su luz contra las piedras.
Mas no hay sombra de arcángel
vengador en mis venas:
España es sólo el grito
de mi dolor que sueña.









miércoles, 5 de diciembre de 2012

Juan Senís: "La inocencia prolongada"

 
 
 
 
La inocencia prolongada
 
 
La mañana en que Alberto, el chico más gallito de la clase, pregonó durante el recreo que los reyes eran los padres, Lourdes no se echó a llorar ni acudió a la maestra en busca de una negación, como el resto de sus compañeros. Fue a sentarse sonriente en un banco del patio y recordó embelesada, ungidos por una nueva luz que los volvía más reales, todos los juguetes que cada seis de enero habían aparecido sobre sus zapatos. Luego, se levantó y acudió adonde jugaban las chicas mayores, en busca de su hermana. Qué contenta se iba a poner cuando le contara que sus abuelos llevaban toda la vida mintiéndoles.