miércoles, 12 de diciembre de 2012

Mario Benedetti: "Arco iris"






Arco iris 


A veces
por supuesto
usted sonríe
y no importa lo linda
o lo fea
lo vieja
o lo joven
lo mucho
o lo poco
que usted realmente
sea

sonríe
cual si fuese
una revelación
y su sonrisa anula
todas las anteriores
caducan al instante
sus rostros como máscaras
sus ojos duros
frágiles
como espejos en óvalo
su boca de morder
su mentón de capricho
sus pómulos fragantes
sus párpados
su miedo

sonríe
y usted nace
asume el mundo
mira
sin mirar
indefensa
desnuda
transparente

y a lo mejor
si la sonrisa viene
de muy
de muy adentro
usted puede llorar
sencillamente
sin desgarrarse
sin deseperarse
sin convocar la muerte
ni sentirse vacía

llorar
sólo llorar

entonces su sonrisa
si todavia existe
se vuelve un arco iris.






martes, 11 de diciembre de 2012

Txuma Murugarren: "Manzanas rojas"







Manzanas rojas


 
El amor es un árbol -le dijo al escéptico que tenía al lado-. El viento lo dobla y lo inclina, le rompe algunas ramas, le aparecen nudos deformes, brotes desiguales. Así y todo, mirado en su conjunto, es hermoso. Brotes, heridas, cortes, cicatrices y demás lo hacen especial y atrayente. 
El amor es un árbol -le dijo otro al mismo escéptico-. Se debe alimentar, de otro modo, se debilita y se seca, ese árbol será en la medida que lo cuides, fuerte o enjuto, saludable y lleno o decaído y vacío. 
El amor es un árbol -le dijo un tercero al mismo escéptico-. Como un árbol, te protege y cobija, bajo su sombra se aguanta mejor el verano, escondido del calor inmisericorde del sol. También el invierno es más llevadero, porque te resguarda de la lluvia inclemente. Como con el árbol, cuando pongas tu cabeza sobre el pecho de la amada encontraras cobijo cuando llueve dentro de ti, por todo eso, el amor es un árbol. 
El escéptico no creía lo que decían esos ecologistas del amor. La comparación le resultaba excesivamente simple, inocente. Incluso llegó a sentir cierta vergüenza ajena con aquellas tontas explicaciones. Es problema de los enamorados -se dijo a si mismo-, se vuelven idiotas. De arriba abajo. Y todos sabemos la de tonterías que puede hacer un amigo cuando se enamora. 
Pensaba en todo esto camino de casa cuando la lluvia que acababa de empezar le empaño las gafas y no le dejaba ver. Esto le hizo sentir ganas  de llegar a casa, porque en la calle no había donde resguardarse. Llegó a casa y la vecina (una hermosa joven que acababa de mudarse), había dejado las bolsas de la compra en el suelo y se afanaba en abrir la puerta. Se quedo mirándola sin querer y,  tras el vaho dejado por la lluvia en sus gafas, le pareció una diosa. Una de las bolsas cedió al peso, se torció y cayó al suelo lo que contenía. Cuatro manzanas rojas, brillantes, cayeron escalera abajo. Se quedo sorprendido. ¡Si, el amor es un árbol!








lunes, 10 de diciembre de 2012

Miguel Hernández: "Tristes guerras"







Tristes guerras


Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.

Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.

Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.








domingo, 9 de diciembre de 2012