martes, 8 de enero de 2013

José María Merino: Metodología del cuento








"Los cuentos no toleran elementos accesorios. Todos los materiales del cuento tienen una función principal: de ahí la difícil concisión a que obligan, que no está sólo en el empleo de las palabras, sino -sobre todo- en la previa selección de los motivos." 






lunes, 7 de enero de 2013

Ana Rossetti: "Hay sueños que no mueren"






Hay sueños que no mueren


 Hay sueños que no mueren. Se empeñan
en ser sueños.
Ajenos a la comba de la esfera
y a las operaciones de los astros,
trazan su propia órbita inmutable
y, en blindadas crisálidas, se protegen
del orden temporal.
Por eso es que perduran:
porque eligen no ser.
Negándose se afirman,
rehusando se mantienen, como flores de cuarzo,
indestructibles, puros, sin dejarse arrancar
de su dormiente ínsula.
Intactos en el tiempo,
son inmunes a la devastación
que en cada vuelta acecha, inhumana,
a la pasión que exige y que devora,
a la desobediencia y extravío
que en los vagabundeos centellean.
Monedas que el avaro recuenta sigiloso
nunca salen del fondo del bolsillo.
No ambicionan. No arriesgan. No conquistan.
No pagarán el precio del fracaso,
la experiencia, la determinación,
la ebriedad o el placer.
Sólo son impecables subterfugios.







domingo, 6 de enero de 2013

Óscar Sipán: "Mi brazo fantasma"






Mi brazo fantasma


Desde que perdí el brazo izquierdo en un accidente de moto su presencia es más real. Resentido con el mundo por su nueva condición de fantasma, mi brazo se ha vuelto retorcido y caprichoso: exige tocar la guitarra dos horas al día, hacerse un tatuaje de un Cristo yacente y golpear al guardia que nos multó; me amenaza con un dolor intenso si no secuestro a la vecina del quinto que tanto nos gusta.






sábado, 5 de enero de 2013

Carmen Bermúdez: "Manos de niño"


 

 

 

MANOS DE NIÑO

 



¿Dónde están tus manos de niño?,
tus pequeñas manos
que olían a sudor fresco y a goma de borrar,
buscando amoroso nido entre las mías
mientras mi corazón hallaba abrigo entre las tuyas.

Tus manos, como dos pájaros,
llenas de alegres trinos
para mis días tristes,
rodeando mi cuello,
vistiendo de domingo el almanaque.
Tus manos, dulces apéndices,
pequeñas hadas danzando en el aire,
iluminadas,
tocando mi rostro,
llenando de besos la estancia.

Miro esas manos de hombre
que ya no me pertenecen,
ajenas a mí, extrañas,
donde un día habitaron
esas pequeñas manos de niño
que ya nadie acariciará.