"Los cuentos no toleran elementos
accesorios. Todos los materiales del cuento tienen una función principal: de
ahí la difícil concisión a que obligan, que no está sólo en el empleo de las
palabras, sino -sobre todo- en la previa selección de los motivos."
Un lugar para la Poesía, el Microrrelato, la Ficción y otros textos errantes.
martes, 8 de enero de 2013
lunes, 7 de enero de 2013
Ana Rossetti: "Hay sueños que no mueren"
Hay sueños que no mueren
Hay sueños que no mueren. Se empeñan
en ser sueños.
Ajenos a la comba de la esfera
y a las operaciones de los astros,
trazan su propia órbita inmutable
y, en blindadas crisálidas, se protegen
del orden temporal.
Por eso es que perduran:
porque eligen no ser.
Negándose se afirman,
rehusando se mantienen, como flores de cuarzo,
indestructibles, puros, sin dejarse arrancar
de su dormiente ínsula.
Intactos en el tiempo,
son inmunes a la devastación
que en cada vuelta acecha, inhumana,
a la pasión que exige y que devora,
a la desobediencia y extravío
que en los vagabundeos centellean.
Monedas que el avaro recuenta sigiloso
nunca salen del fondo del bolsillo.
No ambicionan. No arriesgan. No conquistan.
No pagarán el precio del fracaso,
la experiencia, la determinación,
la ebriedad o el placer.
Sólo son impecables subterfugios.
en ser sueños.
Ajenos a la comba de la esfera
y a las operaciones de los astros,
trazan su propia órbita inmutable
y, en blindadas crisálidas, se protegen
del orden temporal.
Por eso es que perduran:
porque eligen no ser.
Negándose se afirman,
rehusando se mantienen, como flores de cuarzo,
indestructibles, puros, sin dejarse arrancar
de su dormiente ínsula.
Intactos en el tiempo,
son inmunes a la devastación
que en cada vuelta acecha, inhumana,
a la pasión que exige y que devora,
a la desobediencia y extravío
que en los vagabundeos centellean.
Monedas que el avaro recuenta sigiloso
nunca salen del fondo del bolsillo.
No ambicionan. No arriesgan. No conquistan.
No pagarán el precio del fracaso,
la experiencia, la determinación,
la ebriedad o el placer.
Sólo son impecables subterfugios.
domingo, 6 de enero de 2013
Óscar Sipán: "Mi brazo fantasma"
Mi brazo
fantasma
Desde
que perdí el brazo izquierdo en un accidente de moto su presencia es más real.
Resentido con el mundo por su nueva condición de fantasma, mi brazo se ha
vuelto retorcido y caprichoso: exige tocar la guitarra dos horas al día, hacerse
un tatuaje de un Cristo yacente y golpear al guardia que nos multó; me amenaza
con un dolor intenso si no secuestro a la vecina del quinto que tanto nos
gusta.
sábado, 5 de enero de 2013
Carmen Bermúdez: "Manos de niño"
MANOS DE NIÑO
¿Dónde están tus manos de niño?,
tus
pequeñas manos
que
olían a sudor fresco y a goma de borrar,
buscando
amoroso nido entre las mías
mientras
mi corazón hallaba abrigo entre las tuyas.
Tus
manos, como dos pájaros,
llenas
de alegres trinos
para
mis días tristes,
rodeando
mi cuello,
vistiendo
de domingo el almanaque.
Tus
manos, dulces apéndices,
pequeñas
hadas danzando en el aire,
iluminadas,
tocando
mi rostro,
llenando
de besos la estancia.
Miro
esas manos de hombre
que ya
no me pertenecen,
ajenas
a mí, extrañas,
donde
un día habitaron
esas
pequeñas manos de niño
que ya
nadie acariciará.
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