martes, 12 de febrero de 2013

Rafael Lozano: "Espejos"








Espejos
 


No hay nada que irrite más que mirarse en el espejo. Quizás sea porque son de las pocas cosas que se resisten a doblegarse ante nosotros. Por eso, siempre que la ocasión me lo permite, entro en el aseo con la luz apagada, es la única manera de evitarlos. El problema es que como a mi mujer le gusta tenerlos colgados por todas partes de la vivienda, no me ha quedado más remedio que tapiar  las ventanas de la casa, así es que, con el paso de los años,  noto que cada vez parpadeo menos y que las aberturas de los ojos se me han cerrado. Ahora soy feliz porque, aunque ciego, esquivo, sin ningún temor, la presencia de estos pulidos objetos tan indiscretos.














lunes, 11 de febrero de 2013

Antonio Gracia: "El secreto"

 
 
 
 
 
El secreto
 
 (para Ángel L. Prieto de Paula)


Cuando sientas que el mundo te derrota,
no intentes combatirlo.
Edifica un castillo en tu interior
y cuelga terciopelos y templanza
en sus muros. Dispón un fuego manso
junto a la mesa de la biblioteca.
Mira el cielo brillar entre las llamas
y los libros. Inúndate de luz
en la frágil belleza de los cuadros.
Escucha el clavecín mientras tu pluma
persigue en la escritura algún sosiego.








domingo, 10 de febrero de 2013

Rosa Yánez: "Echar de menos"







Echar de menos


La abuela está revolviendo la casa de nuevo. No parece nerviosa, sólo obstinada en su búsqueda.  Saca todas las cosas de los cajones y las coloca de nuevo con cuidado. Mira tras los libros y va apartándolos por grupos y colocándolos de nuevo; en ocasiones aprovecha y limpia el polvo oculto en la parte de atrás. Se pone a escudriñar también en los armarios, entre la ropa, y viene bien porque encuentra ese jersey que se pierde o el calcetín que había dejado un gemelo solitario en el cajón. Incluso mira entre mis papeles, pero ya no le riño porque me he cansado y sé que no serviría de nada. Cuando la veo rebuscar en el cajón de mi ropa interior me preocupo un poco, pero enseguida continúa su inspección por otro lado.

Cuando a la abuela le da por registrar la casa, se pasa unos días concentrada en ello y es mejor dejarla. Luego se le pasa y se vuelve a su butaca, a mecerse con esa apariencia tranquila mientras mira a través del balcón abierto, aprovechando algún rayo de sol y con los dedos enredados en una labor de punto que nunca se sabe si avanza hacia algo concreto pero que siempre la acompaña. No sabemos qué busca la abuela, ni hay forma de que ella lo explique porque hace mucho que no habla y apenas asiente o niega con la cabeza para responder a las preguntas cotidianas -¿quiere usted cenar? ¿le traigo una manta?- A mí lo que me inquieta de sus búsquedas es que mamá me dijo que las lleva haciendo toda la vida y que no son cosas de la vejez como yo había creído. Y me preocupa, sobre todo, el arrebato que siento a veces de ponerme a buscar con ella.









sábado, 9 de febrero de 2013

Elvira Lozano: "La ciudad de las palabras"











La ciudad de las palabras



A veces creo que triste
me siento más tranquila.
Quizá sea
una forma de luchar
con la mentira, o que hoy
no me queden más lágrimas
con que borrar tus huellas.
A veces creo que triste
es más fácil escapar
de la incoherencia:
pasear a solas, creer
en todas las mentiras
o en ninguna, dibujar
el escenario desnudo
de tu vida.

Sin adornos, armada
sólo con miradas, te ofrezco
inventar un mundo donde
de veras quepan las palabras.