miércoles, 20 de febrero de 2013

César Gavela "Amor"


 






Amor 



Yo tenía veinte años y el Puente era una ciudad de barro y de camiones, poblada de aventureros y comerciantes, de mujeres adustas y de niños crueles.
Pero en ese mundo también estaba ella, como una luz del sueño y de la duda. Por eso, cuando la conocí, la ciudad se volvió otra. Se adornó con flores imaginadas; flores que yo sentía, sin necesidad de verlas. Y también fue por entonces cuando más brilló el pavés de las calles. Cuando, en cada casa, vivían personas buenas, dispuestas a ayudarme, aunque no sé en qué cosa, porque yo no necesitaba nada.








martes, 19 de febrero de 2013

Ángela Botero López: "Alguien fuerte"


 

 

 

Alguien fuerte

 


Alguien fuerte  
debería venir  
a abrazarme  
como si yo fuera 
toda su vida.  
Como si yo fuera  
la única razón  
de su existir.  
Sólo eso,  
nada más.









lunes, 18 de febrero de 2013

Ana María Matute: "La niña fea"


 

 

 

 

La niña fea

 


La niña tenía la cara oscura y los ojos como endrinas. La niña llevaba el cabello partido en dos mechones, trenzados a cada lado de la cara. Todos los días iba a la escuela, con su cuaderno lleno de letras y la manzana brillante de la merienda. Pero las niñas de la escuela le decían: “Niña fea”; y no le daban la mano, ni se querían poner a su lado, ni en la rueda ni en la comba: “Tú vete, niña fea”. La niña fea se comía su manzana, mirándolas desde lejos, desde las acacias, junto a los rosales silvestres, las abejas de oro, las hormigas malignas y la tierra caliente de sol. Allí nadie le decía: “Vete”. Un día, la tierra le dijo: “Tú tienes mi color”. A la niña le pusieron flores de espino en la cabeza, flores de trapo y papel rizado en la boca, cintas azules y moradas en las muñecas. Era muy tarde, y todos dijeron: “Qué bonita es”. Pero ella se fue a su color caliente, al aroma escondido, al dulce escondite donde se juega con las sombras alargadas de los árboles, flores no nacidas y semillas de girasol.








domingo, 17 de febrero de 2013

Elvira Lozano: "Epílogo"







Epílogo
 

Creo que mi única forma satisfactoria de amar
es a través de las palabras.
O quizá, amar a las palabras,
hacer el amor a las palabras.

La mejor amante entre todas es la palabra
mullida donde recostar las heridas,
donde calmar el frío de los huesos.
La única que no traiciona.
La traicionada.

En la hora más ciega aparecen de súbito,
como la respuesta insospechada a una plegaria muda.
Son dulces y saladas, saben a promesas nunca prometidas.
Por eso nunca ofrecen:
son ellas las que se ofrecen.

Maltratadas, mancilladas, su cuerpo elástico
recupera al instante su forma primitiva y eterna,
cantando la canción de las cicatrices olvidadas.

Sólo ellas me rescatan.

Las palabras.