miércoles, 27 de febrero de 2013

Isabel Tejada: "Babel"








Babel



Miramos la guerra desde lejos
con los ojos blancos de un nómada
rehabilitado
A través de la maraña de lenguas como algas
creímos que eran otros los
crucificados
Y no hicimos nada











martes, 26 de febrero de 2013

Rafael Lozano: "Culpable"







Culpable



Tras estudiar fría y metódicamente mi caso por un largo período reflexivo de catorce años, he llegado a la más firme y convincente conclusión: ¡Soy culpable!. No sé de qué, pero acepto la comodidad que proporciona sentirte culpable y no estar en extrema lucha contra todo y todos.
Aún, después del tiempo transcurrido, desconozco de qué se me acusa. La lógica procesal exige que el fiscal informe sobre el acto delinquido, actuación que en mi caso se ha omitido, pero esto no excusa que yo sea un reo peligroso, antisocial y desaconsejable para la gente de bien, pues la ignorancia no me exime de la responsabilidad que me cabe en la realización del delito, ni puede –eso, menos aún- poner dudas sobre el veredicto al que han llegado personajes tan nobles.











lunes, 25 de febrero de 2013

Alberto Rodríguez Tosca: "El sufrimiento armado"






El sufrimiento armado 


Se sufre porque la vida sin dolor es una desvergüenza, un acto de cobardía que el que esto escribe ni ninguno de sus amigos se permitiría jamás.
Rafael Alcides.



Que yo no sufra este dolor como César Vallejo
no me da tanta pena como que no lo sufra como yo mismo.
Lo sufro como mi otro yo y eso me llena de una doble amargura.
Y si ese otro fuera mi segunda posibilidad
tampoco me dolería tanto,
pero resulta que ese Otro
es en Sí Mismo una voluntad de ser Uno,
y lo que es peor, una voluntad que me obliga
a ser la falsa imagen de su esperanza en el espejo.
Cuando el otro se mira yo lo estoy engañando,
sin embargo estoy a su servicio.
Entre él y yo hay tanta distancia, como entre yo
y mi deseo de ser Uno.
La vida sin dolor es una desvergüenza, pero si el dolor
no encuentra un cimiento donde pararse a cavilar
es desvergüenza dos veces.
El dolor es como el hombre, si el techo es propio
come hasta llenarse, si es ajeno
come lo que le sirven y espera a llegar al suyo
para servirse él mismo.
No se tema llevar el dolor por ahí con uno,
sentarlo a la mesa y presentarlo a los amigos,
con ternura, con dignidad, como se presenta una novia.
Si no lleva carné no se identifique con el dolor
porque estaría provocando la ira de los dioses
y de los hombres, y la desvergüenza sería infinita.
Y si alguna vez se le ocurre escribir un poema sobre el dolor,
-que por muchos disfraces que le ponga siempre será su dolor-
no se le ocurra escribir otro,
pues no lo sufriría como César Vallejo, ni como usted mismo,
y el primer cuchillo podría cortarle la mano.













domingo, 24 de febrero de 2013

Luis Mateo Díez: "Amantes"







Amantes





No pude creerlo hasta que los descubrí. Muchos me lo habían advertido.
En aquel momento ella, asustada, dejó de maullar pero él, que no se daba cuenta de que los estaba mirando, todavía siguió ladrando un rato.