martes, 19 de marzo de 2013

Juan Cruz López: "Así son las cosas"








Así son las cosas


Así son las cosas.
Nadie dijo
que la vida es justa
ni que las costas del juicio
habrían de pagarse a medias.
Nadie dijo nada.
Y ahora aquí nos vemos,
con tanta historia a cuestas,
como seres deseducados,
sin camino que recorrer
ni certezas en los bolsillos.
Solo que tampoco aquí
nadie dijo
que las ganas de seguir andando
se repartirían
de manera equitativa
y así estamos:
tú con ganas de comerte el mundo,
yo con ganas
de que el mundo me coma
de un bocado definitivo.









lunes, 18 de marzo de 2013

Mar Horno García: "Deseos"








Deseos


Un charlatán conduciendo un carromato desvencijado fue la novedad entre el tropel de feriantes que por las Fiestas de San Amador siempre llegaban al pueblo.
—¡Vengan, vengan, pócimas crecepelo, vigorizantes masculinos, camisones de seda, estrellas de los deseos, ünguentos milagrosos para el dolor, alfombras persas! 
En cuanto lo oyó, trotó hasta el pequeño circo y se ofreció para hacer cualquier faena. Cuando le pagaron un par de perras, corrió hasta la carreta del mercachifle. 
—Por esto sólo te puedo dar tres pequeñitas, le dijo socarrón el buhonero, entregándole un frasquito. 
El niño esperó hasta que se hizo oscuro. Entonces se deslizó entre las callejuelas, saltó la verja y encontró a tientas lo que buscaba. Abrió el frasco y sopló el polvo de estrellas sobre la tumba. Después se acostó sobre ella y pegó la oreja todo lo que pudo al frío mármol. Así estuvo durante horas hasta que se quedó dormido mientras susurraba, despacito, "ven aquí mi amor, que eres la estrella más bonita de mi cielo", lo que siempre le decía su madre mientras lo peinaba para ir al colegio. Si alguien hubiera estado allí, quizás hubiera visto , o no, cómo una mano quimérica acariciaba su carita.






domingo, 17 de marzo de 2013

Blas de Otero: "Ecce Homo"








 
Ecce Homo
 


En calidad de huérfano nonato,
y en condición de eterno pordiosero,
aquí me tienes, Dios. Soy Blas de Otero,
que algunos llaman el mendigo ingrato.

Grima me da vivir, pasar el rato,
tanto valdría hacerme prisionero
de un sueño. Sí es que vivo porque muero,
¿a qué viene ser hombre o garabato?

Escucha cómo estoy, Dios de las ruinas.
Hecho un cristo, gritando en el vacío,
arrancando, con rabia, las espinas.

¡Piedad para este hombre abierto en frío!
¡Retira, oh Tú, tus manos asembrinas!  
¡No sé quién eres tú, siendo Dios Mío! 






sábado, 16 de marzo de 2013

José de la Colina: "Ardiente"









Ardiente



¿Quieres soplarme en este ojo? -me dijo ella-. Algo se me metió en él que me molesta.
Le soplé en el ojo y vi su pupila encenderse como una brasa que acechara entre cenizas.