domingo, 31 de marzo de 2013

Flor Alba Uribe: "Delictia carnis"









Delictia carnis



Voy por tu cuerpo
con la avidez
gozosa
de un lobo que demarca
su nuevo territorio,
preciso tu latido,
tu miel,
tu levadura,
el tacto que me brinda             
paraísos contrarios.
-Tu piel,
con su fragancia
de tierra lloviznada,
transpira como un niño
que juega entre la niebla-.
Con manos
como olas,
con labios
como insectos,
con el abrasado viento             
de mínimas palabras
me aferro
a tus costados,
deambulo
por tu cuerpo,
convoco en tus fronteras
el solapado fuego.
Y, así,
de toque a beso,
de humedad a silencio
te creces en ternura,
te viertes
en codicia,
aprendo de tus manos
mi resplandor más hondo,
y bebo
en tu saliva
mis sales y mi aroma.






sábado, 30 de marzo de 2013

Horacio Quiroga: Recomendaciones a la hora de escribir un cuento







 Palabras de un maestro

 
"No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la misma importancia que las tres últimas."





viernes, 29 de marzo de 2013

Justo Braga: "Los poetas"







Los poetas





Los poetas se reúnen por la noche.
Beben vino y comen versos.
Buscan sentido a las palabras.

Los poetas dan un giro a los sonetos.

En este tiempo hostil, propicio al odio,
los poetas conspiran a crédito.
Rastrean en lo barroco de sus versos.

Están tan distantes de la vida
que han caído en un hondo onanismo sin remedio.








jueves, 28 de marzo de 2013

Manu S. Vicente: "El chat"







El chat

 
-¿Ya te lo has quitado todo? –le preguntó a aquella extraña a través del chat.
-Sólo me quedan las medias –tecleó ella, excitada.
-¡Quítatelas, rápido! –le ordenó, subrayando su exigencia con un golpe en la mesa, como si fuera el signo exclamativo al final de una frase.
-Lo siento, he oído algo, debe ser la puerta de su despacho, adiós.
-No me dejes a medias –suplicó él.
La mujer abandonó el chat rápidamente. El hombre cerró su ordenador y salió enfurecido, aunque entró en el dormitorio de puntillas para no despertar a su mujer. Bajo las sábanas, la luz tenue de un monitor iluminaba el gotelé de las paredes.