miércoles, 3 de abril de 2013

Rafael Lozano: "El sabio"









El sabio



Me encanta esa manera tuya de embellecer las cosas. Presiento, que en el fondo de tu garganta siempre anida una bandada de letras, prestas a ser rescatadas por un mago de la palabra.
Así tú, diosa de la metáfora, para no alarmarme, cuando hablas de mi vejez prefieres decir “ese estado de la vida en el que las personas se hacen sabias”. Entonces, de tus ojos brotan chispas azucaradas que hacen que olvide mis achaques y te quiera más de lo que me cabe en el pecho.










martes, 2 de abril de 2013

Antonio Orihuela: "Way Out"




Way  Out

La poesía dejará de ser una cosa triste
cuando empiece a tener que ver con la vida de la gente,
cuando la gente vuelva a ser la que decida qué hacer
con sus vidas y con las palabras,
mientras tanto
todo esto que hacemos seguirá siendo

literatura





lunes, 1 de abril de 2013

Franz Kafka: "La partida"









La partida



Ordené sacar mi caballo del establo. El criado no me comprendió. Fui yo mismo hasta él, ensillé el caballo y monté. A lo lejos oí el sonido de una trompeta, le pregunté qué significaba aquello. Él no sabía nada, no había oído nada. En el portón me detuvo para preguntarme :
— ¿ Hacia donde cabalga el señor?
— No lo sé- respondí—  Sólo quiero irme de aquí , solamente irme de aquí. Partir para siempre, salir de aquí, sólo así podré alcanzar mi meta.
— ¿Conoce, pues, su meta? — preguntó él.
— Sí — contesté yo—. Lo he dicho ya. Salir de aquí, ésa es mi meta.






domingo, 31 de marzo de 2013

Flor Alba Uribe: "Delictia carnis"









Delictia carnis



Voy por tu cuerpo
con la avidez
gozosa
de un lobo que demarca
su nuevo territorio,
preciso tu latido,
tu miel,
tu levadura,
el tacto que me brinda             
paraísos contrarios.
-Tu piel,
con su fragancia
de tierra lloviznada,
transpira como un niño
que juega entre la niebla-.
Con manos
como olas,
con labios
como insectos,
con el abrasado viento             
de mínimas palabras
me aferro
a tus costados,
deambulo
por tu cuerpo,
convoco en tus fronteras
el solapado fuego.
Y, así,
de toque a beso,
de humedad a silencio
te creces en ternura,
te viertes
en codicia,
aprendo de tus manos
mi resplandor más hondo,
y bebo
en tu saliva
mis sales y mi aroma.