No me habré de morir. Lo
he visto en esta tarde
de pueblo silencioso.
Era el aire del sol, y entre las hojas quietas
una sombra del tiempo fue también del mañana.
Esta tarde el destino fue una cosa de instinto,
de querer, de encontrarnos en algo
que ya hicimos
y se quedó algún día
esperando la vuelta.
En la entrada del tiempo,
en el sol y en los pájaros.



