lunes, 16 de diciembre de 2013

Silvia Delgado Fuentes: "Soy culpable"




Soy culpable


Soy culpable,
he matado la terca obediencia de los domesticados,
a los dioses de barro,
el sopor cómplice de los que mueren callados.
He matado la culpa por tener ovarios.
He matado a los cínicos,
a los que son alguaciles sin uniforme
y sin salario.

He matado la costumbre de mirar pa abajo y de lado.  
He matado las noches vigilantes,
las tormentas dentro de mis huesos,
la pobreza de sentir  soledad
en cada sentimiento.

He matado a la mujer que me golpeaba,
a la niña que, traviesa, metía el dedo en la llaga,
a la anciana que   reventaba la magia.

Soy culpable de haber matado
la impotencia,
el arraigo al sufrimiento,
la melancólica existencia de los vencidos.
Soy culpable de querer vivir junto a los otros
en esta suerte de vital victoria
que es saberse libre
a pesar de las derrotas.





domingo, 15 de diciembre de 2013

Monserrat Villar González: "Realidad o carroña"







Realidad o carroña


Vomité sangre para guardar
silencio.
 
Silencié las entrañas a golpe de
ausencias.

Sabiendo que la realidad llenaría
de dolor el alma
esperé una caricia.
Tu locura quemó mis manos
que ya no pueden alcanzar
tu mundo para detenerte.

Y ahora...
¿Quién se queda a disfrutar de esta carroña?











sábado, 14 de diciembre de 2013

María José Barrios: "Pinceladas"










Pinceladas


Los tomaban por una familia bien acomodada, y jamás habrían admitido que estaban pasando una mala racha. Después de mucho pensarlo, gastaron sus últimos ahorros en un maletín de pinturas y algunos pinceles. Ella, que siempre había tenido un poquito de artista, dibujaba cada mañana el pañuelo inmaculado en el bolsillo de su marido, doraba los pomos de las puertas, acentuaba el brillo del asado de cordero que se veía desde la ventana, disimulaba las manchas de humedad y, qué diantre, con un toquecito aquí y otro allá, convertía el viejo coche familiar en un resplandeciente Mercedes. Envalentonada, no paró de insistir hasta que su marido la dejó pintar a un precioso niñito rubio, a veces sentado en el sofá, a veces jugando en su cuarto o asomado a la terraza, a quien por si acaso no sacan nunca  en los días de lluvia.




 (Texto cogido de la página http://www.cuentosminimos.com/)








viernes, 13 de diciembre de 2013

Silvia Delgado Fuentes: "Y sin embargo"



Obra de Goya


 Y sin embargo

Y sin embargo, nos morimos.
Atravesamos la vida a veces sin victorias,
como si la ternura fuera un lugar remoto,
como si el amor fuera un cáliz vacío,
como si la caricia fuera un maleficio.
Y nos morimos, a veces
con los huesos atrofiados,
a veces con la piel sedienta,
a veces con el corazón
muerto antes de morirse.
Y nos morimos, si,
en las cuencas de los ríos,
en los cielos infinitos,
en alcobas solitarias,
abrazados a nosotros mismos.
Nos morimos.
Si acaso, algunos, los más afortunados,
viven más allá
de sus pulcras sepulturas,
sin nombres propios,
sin grandes logros.
Viven después de la muerte aunque pasen siglos.
Viven porque antes de morirse
soñaron sueños  posibles.