lunes, 18 de mayo de 2015

Roberto Menéndez: "Las llaves de Breda"












LAS LLAVES DE BREDA



Y cuando uno aprende a convivir
consigo mismo en soledad,
a disfrutar de ver solo un cepillo
de dientes en el baño, una sola cola
de vino que llenar con la botella,
y una cama más ancha
que aquella Castilla del poeta,

entonces, aparece una persona
distinta a las demás (entre comillas)
para ponerte una sonrisa boba
de dientes en los labios,
un brillo (muy especial) en la mirada,
y un cable que conecta
el sexo al corazón.

Te planta su bandera y su estandarte
en tu cocina y en tu lado del sofá,
te exige las llaves
de Breda... y de tu piso,
y acurrucado entre sus brazos
firmas la rendición.



(De “Desde la cornisa”, Ediciones La Baragaña, 2015)











domingo, 17 de mayo de 2015

Juan Bonilla: "Epitafio del enamorado"











EPITAFIO DEL ENAMORADO



Si alguien quiere escribir mi biografía
no hay nada mas sencillo.
Dispone de dos fechas solamente:
la del día en que te conocí
y la del día que te fuiste.
Entre una y otra transcurrió mi vida.
Lo que ocurriera antes, lo olvidé.
Lo que suceda ya, carece de importancia. 



(De "Efectos secundarios", Editorial Anaya, 2004)




 



sábado, 16 de mayo de 2015

Juana Ibarbourou: "Lacería"









LACERÍA





No codicies mi boca. Mi boca es de ceniza
Y es un hueco sonido de campanas mi risa.

    No me oprimas las manos. Son de polvo mis manos,
Y al estrecharlas tocas comida de gusanos.

    No trences mis cabellos. Mis cabellos son tierra
Con la que han de nutrirse las plantas de la sierra.

   No acaricies mis senos. Son de greda los senos
Que te empeñas en ver como lirios morenos.

     ¿Y aún me quieres, amado? ¿Y aún mi cuerpo pretendes
Y, largas de deseo, las manos a mí tiendes?

   ¿Aún codicias, amado, la carne mentirosa
Que es ceniza y se cubre de apariencias de rosa?

             Bien, tómame. ¡Oh lacería!
¡Polvo que busca al polvo sin sentir su miseria!




(De “La lenguas de diamante”, Ediciones Cátedra, 1995)







viernes, 15 de mayo de 2015

Julio Fausto Aguilera: "La batalla del verso"










LA BATALLA DEL VERSO




Con un verso,
es verdad,
no botas a un tirano.
Con un verso no llevas pan y techo
al niño vagabundo,
ni llevas medicinas
al campesino enfermo.
Sobre todo, no puedes
hacerlo ahora mismo. 


Pero… vamos a ver:


Un verso
bien nacido y vigoroso,
y otro más encendido,
y otro más desvelado,
y otro más fuerte y más veraz,
le dan vida
a un sueño que recogieron tierno,
y este sueño de muchos, ya nutrido,
se vuelve una conciencia,
y esta conciencia, una pasión, un ansia…
Hasta que un día,
todo

–sueño, conciencia, anhelo–,
compacto se organiza…
Y entonces
viene el grito,
y el puño,
y la conquista… 


En la efigie de la conquista
brilla una diadema: el verso. 


 (De "Poesía revolucionaria guatemalteca", Edición de Mª Luisa Rguez. Mojón, 1971)