domingo, 31 de mayo de 2015

Enrique Baltanás: "Poética"












POÉTICA



No buscas que tu nombre venga en antologías
ni que de ti se ocupen en su letra menuda
minuciosos manuales.

Tan sólo que algún día,
dentro de mucho tiempo, un lector solitario
-pues siempre solitario es el que llamamos
lector- vaya, y en una biblioteca,
casi al azar, descubra unas palabras
cubiertas por el polvo de los años.

Y tras soplar el polvo y repasar las páginas,
encuentre que esas páginas le entonan
como un poco de whisky en una tarde fría del invierno.




(De “Medidas provisionales”, Editorial Renacimiento, 2004)








sábado, 30 de mayo de 2015

Manuel Altolaguirre: "Alma"


Obra de José Moreno Villa








ALMA



Se levantó sin despertarme.
Andaba lenta, aplastándose tanto,
hasta pasar bajo imposibles
sitios huecos,
o estirándose fina como un ala,
atravesando puertas entreabiertas.
No tenía vista,
pero salvaba los obstáculos
con previsora maestría.
Ni tacto,
pero evitaba las esquinas
sin recibir un golpe.
Ni oído,
pero cuando el portazo aquel,
sobresaltada,
corriendo vino a mí,
en mí escondiéndose,
y despertando en mí
su cuerpo.





(De “Las islas invitadas y cien poemas más”, Editoriales Andaluzas Unidas, 1985)












viernes, 29 de mayo de 2015

Juan Antonio Bermúdez: "Apuntes para otra poética"









 

            APUNTES PARA OTRA POÉTICA




Nadar contra corriente. Ese es el plan.
Cada uno lo sigue a su manera.
Hay quien se abraza a un árbol
y quien mide las nubes,
quien se arrodilla y quien se alza,
quien se persigna y quien abjura.
 
Sortear aduanas ortográficas,
recolectar parábolas, excitar
a los umbríos rumiantes del idioma.

Nadar contra la terca acometida,
desanudar la telaraña.
Nadar sin brújula
ni orillas a la vista.
No hundir al otro en nuestro nado.
No hundir al otro.



(De “Compañero enemigo”, Libros de la Herida, 2007)













domingo, 24 de mayo de 2015

Ada Salas: "No limpian las palabras"











No limpian las palabras



No limpian las palabras.
Alumbran una isla en el lugar
del miedo y extienden una rama
al paso de los pájaros. Acogen
cuanto nace del hambre de las cosas
y mueren en silencio.
Pero su amor no limpia.


Como no limpia el llanto el rastro
de estar vivos.



(De “La sed”, Ediciones Hiperión, 1997)