lunes, 5 de octubre de 2015

José Corredor-Matheos: "El otro día"













EL OTRO DÍA


                                               
                                                          A Guillermina Deu



El otro día, mi mujer cogió ramas de un arbusto
que estaban secas y polvorientas, las lavó, las puso en
un vaso de con agua, y ahora están frescas y pimpantes.

Las ramas de un arbusto secas por la falta de lluvia
cogieron a mi mujer y la pusieron en un vaso, y ahora
ha empezado a llover.







(De “Sabrá volar el mar?, Ediciones El Jinete Azul, 2010)











viernes, 2 de octubre de 2015

Eduardo Jordá: "Pero sucede"











PERO SUCEDE




No sabemos por qué, pero sucede.
Una niña perdida vuelve a casa.
Llueve y llueve en mitad de un gran desierto.
El cielo se abre en dos, y nos acoge.
Los muertos nos susurran al oído.
Un testigo prefiere la verdad
al dinero o la calma. Un ambicioso
rechaza la injusticia provechosa.
En una celda inmunda, un pobre diablo
se niega a delatar a un compañero.
Una mujer y un hombre –o bien dos hombres,
o dos mujeres- se aman hasta el fin.
Y una familia entera, en la cámara
de gas, se abraza y da gracias al Dios.







(De “Pero sucede”, Editorial Renacimiento, 2010)










jueves, 1 de octubre de 2015

Constantino Cavafis: "Olvido"











OLVIDO

 
Encerradas en un invernadero,
bajo los cristales, las flores olvidan
cómo es la luz del sol
y cómo sopla, al pasar, la húmeda brisa.






(De “Poesía completa”, Alianza Editorial, 1991)









miércoles, 30 de septiembre de 2015

Domingo F. Faílde: "Preguntas"












PREGUNTAS




Hay veces en que el tiempo, los asuntos, la vida,
se desploman como un viejo edificio
y vuelan los cascotes por el aire,
alcanzan cristaleras, campanarios, ascienden
por el triste telégrafo nocturno
y caen en la cabeza del vecino más próximo;
quise decir: yo mismo.

Será tal vez la lluvia o el viento huracanado
 o ese sol que resiste con su armadura ardiendo
el zarpazo otoñal del equinoccio;
o será, simplemente, la resaca
de la última noche en negros bares;
o será, yo qué sé, lo que sucede
en los despachos de la madrugada
o en este ordenador que nada sabe
del corazón que escribe con mi mano.

Hay días en que uno se pregunta
cuestiones tan absurdas como éstas,
sólo por no admitir que estás cansado,
que el cuerpo no contesta tus mensajes,
que te espera la muerte, tomándose un café.

Y el silencio te envuelve. Y no lo sabes.
No sabes ni siquiera si eres tú.







(De “Retrato de heterónimo”, Editorial Ánfora Nova, 2008)