miércoles, 16 de diciembre de 2015

José Manuel Caballero Bonald: "Toda la dicha cabe en una lágrima"












TODA LA DICHA CABE EN UNA LÁGRIMA




Fortalecido en la traición, el cuerpo
contempla un día la frustrada huella
de la felicidad, fuego engendrado
en cautelosa nieve, donde sólo
perviven ya rescoldos, momentáneos
delirios, rebeldías, simulacros
de desnuda agresión. Estéril
el olvido, toda la dicha cabe
en una lágrima, toda la culpa
en un recuerdo.

                        Así la carne yergue
su gastada mentira hacia el perdido
rastro de la verdad, emblema despiadado
de lo que se puede poseer,
pasión que muere cuando está naciendo.







 (De Selección natural, Ediciones Cátedra, 1983)









martes, 15 de diciembre de 2015

Domingo F. Faílde: "Biopsia"











BIOPSIA



Mirad con microscopio los poemas.
Descomponedle al alma los tejidos.
Id tras cada oración, verso, palabra.
Diseccionad la idea y extraedle
los ecos, las traiciones,
los panales de miel y los frisos de mármol.

Si le encontráis la sangre,
si veis que se deshace su luz en la mirada,
si el río de la música
como un potro sin brida se desboca,
si el corazón cocea nuestros labios,
dejad de preguntaros si así es
la rosa, porque habremos descubierto
cuerpo, sangre y divinidad
de esa extraña criatura, la poesía.

En esta operación a vida o muerte,
es preciso llegar hasta el abismo.
Y cortar por lo sano.






(De Retrato de heterónimo, Editorial Ánfora Nova, 2008)









lunes, 14 de diciembre de 2015

Humberto Ak'Abal: "Qué son esas cosas"











QUÉ SON ESAS COSAS



-Qué son esas cosas
que brillan en el cielo
-pregunté a mi mamá.

-Abejas- me contestó.

Desde entonces, cada noche,
mis ojos comen miel.






 (De Cielo amarillo, Diputación de Málaga. 2000)










viernes, 11 de diciembre de 2015

Francisco Brines: "El visitante me abrazó"












EL VISITANTE ME ABRAZÓ




El visitante me abrazó, de nuevo
era la juventud que regresaba,
y se sentó conmigo. Un cansancio
venía de su boca, sus cabellos
traían polvo del camino, débil
luz en los ojos. Se contaba a sí mismo
las tristes cosas de su vida, casi
se repetía en él mi pobre vida.
Arropado en las sombras lo miraba.
La tarde abandonó la sala quieta
cuando partió. Me dije que fue grato
vivir con él (la juventud ya lejos),
que era una fiesta de alegría. Solo
volví a quedar cuando dejó la casa.

Vela el sillón la luna, y en la sala
se ve brillar los astros. Es un hombre
cansado de esperar, que tiene viejo
su torpe corazón, y que a los ojos
no le suben las lágrimas que siente.






(De Poesía completa, Tusquets Editores, 1999)