miércoles, 11 de mayo de 2016

Almudena Guzmán: "Presos los dos"














PRESOS LOS DOS 




Presos los dos de aquel imposible decoro adolescente,
ni yo me sonrojé ni usted tampoco hizo nada
por llamarse al orden
cuando después de las risas y las aceitunas rellenas,
habiéndonos lubricado previamente el oído
con una minuciosa lista de vicios sexuales,
fuimos al amor como quien va al estanco
de los primeros cigarrillos.









martes, 10 de mayo de 2016

Piedad Bonnett: "Las cicatrices"










LAS CICATRICES 

 

 

No hay cicatriz, por brutal que parezca,
que no encierre belleza.
Una historia puntual se cuenta en ella,
algún dolor. Pero también su fin.
Las cicatrices, pues, son  las costuras
de la memoria,
un remate imperfecto que nos sana
dañándonos. La forma
que el tiempo encuentra
de que nunca olvidemos las heridas. 





(De “Explicaciones no pedidas”, Visor, 2011)







lunes, 9 de mayo de 2016

Aicha Bassry: "La inquietante hora de espera"














LA INQUIETANTE HORA DE ESPERA




¿has probado?
¿has probado prepararte para el amor?
Sacar el corazón de su oscuridad,
descubrirlo al sol,
preparar tus labios para confesar,
bañarte en la luz de la luna,
sembrar en tu cuerpo campos de lila,
hacerlo elegante,
perfumar tu espera,
sentarse frente a la entrada,
precisamente en el sofá del vestíbulo,
y sospechar en el reloj colgado de la pared.
Has probado
embellecerse para una sombra que no conoces.
Esperar un alba que no alcanzas.
¿Has probado prepararte para el amor

en los extremos grados

                                             de la muerte?









(Traducción de Abdellatif Zennan)











jueves, 5 de mayo de 2016

Alejandro Luque: "Ajuste de cuentas"











AJUSTE DE CUENTAS





No sé si estás esperando
por mi parte algún recibo,
algún ajuste de cuentas
sensato, cabal, de tipo
que sabe por donde pisa
y que conoce tu piso
como su propia cabaña,
que se sirve sin preguntar
y que se lleva los discos
que adoras, tu ropa interior,
- sólo devuelvo los libros -,
y pone cara a la pared,
es decir, cara el olvido,
esos retratos antiguos
novios de porte divino.
Tú ya sabes que no hay nadie
más torpe con los dígitos
que yo ( un sabio me enseñó
no más del cero al cinco)
y no vine a traer la guerra.
Sólo quiero estar contigo
un rato, bajar la guardia,
sé que aquí no necesito
hacerme propaganda,
ni levantar cien castillos
de palabras deslumbrantes,
ni venderte un paraíso
( me consta tu escaso interés
por los alejandrinos )
a estas alturas del juego,
con todo lo que ha llovido.
Pero pasa que afuera están
pregonando el fin de siglo,
dicen que esto se va al traste,
que es nuestro fatal destino
comernos el soberano
marrón de estar en el sitio
y en el tiempo que nos dieron.
No, no pienses que he venido
de heraldo negro o jinete
grave y apocalíptico,
todo lo contrario: digo
que, como purga de urgencia,
para quedar redimido,
podría hacer noche aquí,
dormir en el suelo mismo,
y combatir a tu lado
el día, a brazo partido.
Y todo para decirte
y no sé como decirlo,
esto que suena tan bobo,
tan pobre, como un maullido
de tigre sin dueño que anda
por un triste andén, perdido.
Seguramente lo aprendí
en algún film aburrido
de esos con que nos castigan
las tardes de los domingos.
No esperes nada original,
conste que te lo he advertido.
En fin, ahí va. Resumiendo:
te amo. No sé si me explico.