jueves, 20 de octubre de 2016

Ana Rossetti: "El jardín de tus delicias"












EL JARDÍN DE TUS DELICIAS



Flores, pedazos de tu cuerpo;
me reclamo su savia.
Aprieto entre mis labios
la lacerante verga del gladiolo.
Cosería limones a tu torso,
sus durísimas puntas en mis dedos
como altos pezones de muchacha.
Ya conoce mi lengua las más suaves estrías de tu oreja,
y es una caracola.
Ella sabe a tu leche adolescente.
y huele a tus muslos.
En mis muslos contengo los pétalos mojados
de las flores. Son flores pedazos de tu cuerpo.






(De “Indicios vehementes, Ediciones Hiperión, 1990)
















miércoles, 19 de octubre de 2016

Manuel Rivas: "Mil"










MIL



Tengo algo importante que decir
ahora que acabamos de despedirnos
para siempre.
Te quiero.
Clávame las uñas,
pero has de saber que también fui sincero
las otras mil veces.





(De El pueblo de la noche, Alfaguara, 1997)










martes, 18 de octubre de 2016

Antonio Machado: "Los sueños malos"














LOS SUEÑOS MALOS




Está la plaza sombría;
muere el día.
Suenan lejos las campanas.

De balcones y ventanas
se iluminan las vidrieras,
con reflejos mortecinos,
como huesos blanquecinos
y borrosas calaveras.

En toda la tarde brilla
una luz de pesadilla.
Está el sol en el ocaso.
Suena el eco de mi paso.
-¿Eres tú? Ya te esperaba...
-No eras tú a quien yo buscaba.






(De “Poesías”, Editorial Plenitud, 1967)








lunes, 17 de octubre de 2016

Bob Dylan: "Tomorrow is a long time"












TOMORROW IS A LONG TIME



 Si el día de hoy no fuera un camino sin final;
si esta noche no fuera una senda quebrada;
si mañana no fuera demasiado tarde,
la soledad no significaría nada para ti.

No puedo ver el reflejo de mi imagen en las aguas;
no puedo musitar aquello que no exprese dolor;
no puedo oír el eco de mis pasos,
ni recordar el sonido de mi propio nombre.

Es bello el río plateado, rumoroso;
es bello el amanecer celeste;
pero ni esto, ni nada, puede igualar la belleza
que recuerdo en los ojos de mi amor verdadero.

Sí, y sólo si mi amor me aguardar
y pudiera escuchar el suave ritmo de su corazón;
sólo si ella descansara conmigo,
descansaría yo sobre mi lecho de nuevo.







(De “Canciones”, Visor, 1971)