lunes, 30 de septiembre de 2013

Ángel Guinda: "Otra forma de amar"






Otra forma de amar


Saber que estás conmigo
sin dejar de estar en ti.
Hay amor sin presencia.
Quererte
como te quiere la vida:
dejándote vivir.












domingo, 29 de septiembre de 2013

Luis Pulido Ritter: "Matrimonio"









Matrimonio

 


Iban a otra ciudad en coche. Ella lo miraba sobre su hombro, y le dijo: “ya no te quiero”. Él siguió manejando como si no hubiese escuchado nada. Pensó que se le pasaría. Y subió la ventana del coche para que no entrara el aire.










sábado, 28 de septiembre de 2013

Monserrat Abelló i Soler: "Y aprendo a decir que NO"








Y aprendo a decir que no



Dejo ir en la noche
la voz amarga o
la voz esperanzada.
Y aprendo a decir que No.

Que no es tiempo de llorar
ni de lamentarse, ni tampoco
de buscar excusas fáciles.

Y aprendo a decir que No.














viernes, 27 de septiembre de 2013

Rafel Lozano: "Espejismo"


 

 

 

Espejismo

 


Vivíamos un espejismo. Cuando despertamos, allí estaban los dioses, sonrientes, observando desde las altas torres de su reino, cómo, después del sueño, los pobres ilusos seguían enterrados en el fango de su quimera.












jueves, 26 de septiembre de 2013

Silvia Delgado Fuentes: "Decidle"


 

 

 

 

Decidle

 


Si alguna vez no estoy,
si se pierden mis palabras
y el silencio es presagio
de una muerte inoportuna,
decidle que me fui
sin avisar a los cobardes.
 Si alguna vez no estoy,
si pasa el tiempo y alguien recuerda estos versos
y los lee viejos, cansados,
decidle que me fui
sin esperar la victoria.
 Si alguna vez no estoy
y crece el musgo sobre mi memoria,
y otros poetas cantan
y son otros
los que deletrean  su rabia
y otros son los que dejan sus huellas en la nada
y son otros los que letra a letra arañan con dolor las páginas,
decidle que me fui
a buscar quien tuviera como él,
coraje para amar
más allá de la esperanza. 






 

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Ana Pérez Cañamares: "Poética"









Poética

Escribo porque mi madre no escribía; escribo porque no tengo jardín ni perro y vivo en un lugar sin mar; escribo porque mi voz y sus ecos me hacen compañía; porque soy un laboratorio y quiero difundir los resultados de mis experimentos; porque, siempre, después de analizarme, levanto la cabeza y observo dónde me coloca lo que he visto, y esto también tengo que escribirlo; escribo para decir “yo también” o para preguntar “¿tú también?”. Escribo para saber si tengo que perdonarme, pedir disculpas o exigir responsabilidades. Escribo para ser agradecida y también para cagarme en todo lo que se menea. Escribo porque sé hacer otras cosas, pero ésta es la que elijo y la que siempre me espera. Escribo para rescatar aquello en lo que quiero creer, lo que no puedo olvidar; para salvar mi voz del barullo. Escribo porque entiendo a Virginia Woolf, a Anne Sexton, a Sylvia Plath, pero yo quiero sobrevivir y seguir escribiendo. Escribo porque quiero que se sepa con qué fuerza lo intenté, y con qué fervor lo intentaron otros. Para hacer del fracaso un lugar habitable. Escribo para no dejarme invadir y colonizar. Escribo para ser la primera en acusarme de falsedad o hipocresía o cobardía, antes de que lo hagan los que se fortalecen acusando a los otros. Escribo porque no sé gritar sin quedarme afónica. Escribo porque una palabra precisa me aparta de la confusión. Escribo para llegar al lugar donde las dudas ya no son defensas ni huidas, sino brazos abiertos a los cómplices. Escribo porque a mi ansia de comprensión sólo la calma y la humaniza la constatación de sus límites. Escribo para encontrarle utilidad a las heridas. Para que mi hija conozca lo que no supe o no me atreví a explicarle a la cara. Escribo porque los momentos en que escribo nunca son iguales entre sí, y me salvan de la rutina. Escribo porque la belleza no sólo consuela, sino que es lo único que me permite mirar el dolor cara a cara. Escribo para que lo propio y lo ajeno se disuelvan. Escribo porque lo escrito es el disfraz más honesto y más cercano a la piel que conozco. Escribo para no dar nada por sabido.​​​














martes, 24 de septiembre de 2013

Marta Navarro García: "Llenad los cuencos"









Llenad los cuencos



Llenad los cuencos de silencio,
de palabras,
pero nunca de obediencia.
Dejad que la obediencia se desangre en la boca
de quienes administran nuestra derrota
cada mil cuatrocientos sesenta y un días.
Y que se ahoguen todos,
los azules violentos, las rosas adulteradas,
los sindicatos con biodramina en vena,
los mercenarios de la solidaridad y sus bondades bélicas.
Que se ahoguen en su basura
de leyes tóxicas,
en sus mentiras de samaritanos yonquis del poder.

Llenad los cuencos y los días
con minutos y explosivos
y hacedlos estallar cuando os ofrezcan  sus calendarios
llenos de trampas, pobreza y azufre.
Pero después,
vestíos con las mejores flores,
con las mejores palabras,
con la mejor música
y celebrad el final de los días errados,
el cese del dolor gobernado con azúcar y sangre.

Y cuando llegue la noche,
repletos los cuencos de risas y de bosques,
volved a empezar
como si nada terrible hubiera
                  ocurrido sobre la tierra.
.








lunes, 23 de septiembre de 2013

Claudio de Castro: "Le pedí al genio"










Le pedí al genio



Este genio ha de ser un tonto, me dije un día. Todo lo que le pido, me lo da al revés. Estaba cansado de sus impertinencias y decidí deshacerme de él. Sabía que no sería fácil, por eso estudié con cuidado lo que haría.
Para que no hubiese equívocos, daría una orden directa, fácil de cumplir. Tomé el frasco antiguo de donde salió, le señalé la entrada con mi índice y ordené: Entra aquí.
Y entró en mi dedo. Desde entonces sufro de esta inflamación bajo la uña, que me atormenta día y noche.









domingo, 22 de septiembre de 2013

Almudena Guzmán: "Esto va a venirse abajo"


 

 

 

Esto va a venirse abajo

 

Esto va a venirse abajo
de un momento a otro
y usted lo sabe.
El amor ya no es un templo griego
sino algo parecido a un desastre de líneas
oblicuas que aprisionan todo intento de lluvia.

Y es gris. Tan gris como esta perspectiva de furias
que se nos viene encima.







sábado, 21 de septiembre de 2013

Enrique Ánderson Imbert: "Pesado plumaje"









Pesado plumaje



Se fabricó unas alas con plumas de avestruz, subió al campanario y se lanzó al aire. Cuando lo recogieron, con las piernas rotas, explicó que había caído por culpa de las plumas que pesaban demasiado.
La próxima vez –dijo-, volaré sin alas.











viernes, 20 de septiembre de 2013

Antonio Gamoneda: "Miro mi desnudez"









Miro mi desnudez



Miro mi desnudez. Contemplo
la aparición de las heridas blancas.

Envuelto en sábanas mortales,
bebo en las aguas femeninas
la dulzura y la sombra.










 

jueves, 19 de septiembre de 2013

Ernesto Ortega: "Desintoxicación"









Desintoxicación




El médico me prohibió leer. Cogió un bolígrafo y anotó algo sobre el cuaderno. Le hubiese quitado el boli allí mismo. Apreté los puños por debajo de la mesa y mentí: quiero dejarlo. De momento, no iban a internarme, pero debía olvidarme de los libros. Si no lograba vencer la enfermedad tendrían que meterme en esa clínica tan prestigiosa. Me hicieron pasar a una sala mientras el médico hablaba con mis padres. Al llegar a casa, tiraron los libros que tenía escondidos debajo de la cama y dieron mi nombre en las pocas librerías y bibliotecas que quedaban abiertas para que me prohibiesen la entrada. Nunca me dejaban solo. Les engañaba. Me encerraba en el baño y leía la composición de los champús o les acompañaba al supermercado y me paraba en la sección de congelados a repasar los ingredientes. Pero me sabía a poco. Empecé a robar. En el metro miraba de reojo al viajero de al lado y me hacía con nombres y adjetivos del periódico que estaba leyendo. Pillé un verbo transitivo de una carta del banco que sustraje del buzón del vecino. Conseguí dos preposiciones en un carnet de identidad y algunos adverbios, aunque terminados en mente, en un folleto que me dieron en la calle. Cuando asalté una biblioteca, me internaron. El día que entré en la clínica, vi salir al gran Manu Espada. Había engordado y no llevaba ese pelo engominado que le caracterizaba. Tenía mejor aspecto. En mi grupo de terapia, reconocí a Lola Sanabria y a Ana Vidal, entre otros. Pronto descubrí el mercado negro. Al apagar las luces de las habitaciones, nos reuníamos en los baños y traficábamos con palabras. Cambiábamos adverbios por preposiciones y dábamos nuestra alma por encontrar a quien tuviese el adjetivo perfecto. Por la noche componíamos microrrelatos, los memorizábamos y al día siguiente, a la hora del paseo, lejos de los ojos de los enfermeros que se distraían con la televisión, nos los recitábamos unos a otros. Cuando salí, todos pensaban que me había curado.









miércoles, 18 de septiembre de 2013

Sara R. Gallardo: " # 7 "








#7


No heredé de ti
la poesía.
Fui yo
la que llenó la casa de
libros y tormentas.

De ti heredé los diciembres
los abriles
y esta epidermis
que se marchita
esos ojos oclusos
-todo párpado-

las arrugas de la infancia.






martes, 17 de septiembre de 2013

Ana María Matute: "La niña que no estaba en ninguna parte"


 

 

 

 

La niña que no estaba en ninguna parte

 


Dentro del armario olía a alcanfor, a flores aplastadas, como ceniza en laminillas. A ropa blanca y fría de invierno. Dentro del armario una caja guardaba zapatitos rojos, con borla, de una niña. Al lado, entre papel de seda y naftalina, estaba la muñeca, grandota, con mofletes abultados y duros, que no se podían besar. En los ojos redondos, fijos, de vidrio azul, se reflejaba la lámpara, el techo, la tapa de la caja y, en otro tiempo, las copas de los árboles del parque. La muñeca, los zapatos, eran de la niña. Pero en aquella habitación no se la veía. No estaba en el espejo, sobre la cómoda. Ni en la cara amarilla y arrugada, que se miraba la lengua y se ponía bigudíes en la cabeza. La niña de aquella habitación no había muerto, mas no estaba en ninguna parte.










lunes, 16 de septiembre de 2013

José Ángel Valente: "Cae la noche"









Cae la noche



Cae la noche.
                   El corazón desciende
infinitos peldaños,
enormes galerías,
hasta encontrar la pena.
Allí descansa, yace,
allí, vencido,
yace su propio ser.

                    El hombre puede
cargarlo a sus espaldas
para ascender de nuevo
hacia la luz penosamente:
puede caminar para siempre,
caminar...
                     ¡Tú que puedes,
danos nuestra resurrección de cada día!








domingo, 15 de septiembre de 2013

Francisco Umbral: "La gata dibuja ochos"









La gata dibuja ochos


La gata dibuja ochos entre mis piernas desnudas, terciopelo transeúnte, trapo con ojos, delicioso juego de la mente oval del felino, que me emite señales de ternura, de amistad, de complicidad, desde su presente absoluto y puro, desde su eternidad de vida al sol, jamás ensombrecida por la muerte.
Detrás de cada ocho, la dulce rúbrica de su rabo.



 (De "Un ser de lejanías", Ed. Planeta)








sábado, 14 de septiembre de 2013

César Vallejo: "A mi hermano Miguel"








A mi hermano Miguel


In Memoriam


Hermano, hoy estoy en el poyo de la casa,
donde nos haces una falta sin fondo!
Me acuerdo que jugábamos esta hora, y que mamá
nos acariciaba: “Pero, hijos…”

Ahora yo me escondo,
como antes, todas estas oraciones
vespertinas, y espero que tú no des conmigo.
Por la sala, el zaguán, los corredores.
Después, te ocultas tú, y yo no doy contigo.
Me acuerdo que nos hacíamos llorar,
hermano, en aquel juego.

Miguel, tú te escondiste
una noche de Agosto, al alborear;
pero en vez de ocultarte riendo, estabas triste.
Y tu gemelo corazón de esas tardes
extintas se ha aburrido de no encontrarte. Y ya
cae sombra en el alma.

Oye, hermano, no tardes
en salir. Bueno? Puede inquietarse mamá.





viernes, 13 de septiembre de 2013

Fermín López Costero: "Robinson"










Robinson



Todas las mañanas bajo corriendo hasta la playa, para ver si las olas han arrastrado algún objeto que pueda serme útil: un jirón de vela, unas tablas, alguna cuerda, un barril de ron… Pero, rara es la vez que encuentro algo provechoso.
Tampoco vislumbro en lontananza la silueta de ningún barco. Ni encuentro a nadie conocido con quien hablar. Ese muchacho negro al que llamo Viernes, hace días que no aparece. Aburrido y descorazonado, a mediodía recojo la toalla y la sombrilla y me voy para la piscina del hotel.











jueves, 12 de septiembre de 2013

Miguel de Unamuno: "No me mires así a los ojos"












No me mires así a los ojos



No me mires así a los ojos, hijo mío,
no quiero que me arranques mi secreto,
y cuando yo te falte
sea el veneno de tu pobre vida.
           Nunca, nunca la sombra de tu padre
te vele el sol de la alegría dulce.
¿Alegría te dije?
No, no te quiero alegre,
pues en la tierra
para vivir alegre
menester es ser santo o ser imbécil.
De imbécil, Dios te libre,
y de santo… ¡no sé lo que decirte!








miércoles, 11 de septiembre de 2013

Isabel Cienfuegos: "Augurios"









Augurios



En mi juventud en el Lacio, sacrifiqué gorriones y palomas. Más tarde, ya en campaña, halcones de fiero vuelo. Después faisanes, pavos de cola real tan azul como el cielo en los atardeceres del foro. Ordené a los arúspices extraer las vísceras para leer en ellas mi futuro. Ahora, en el lecho, ya abatido, daría el tiempo que me queda, por sentir la brisa de unas alas.






martes, 10 de septiembre de 2013

Jaime Sabines: "Te quiero porque tienes"









Te quiero porque tienes



Te quiero porque tienes
las partes de la mujer en el lugar preciso
y estás completa.
No te falta ni un pétalo,
ni un olor, ni una sombra.
Colocada en tu alma,
dispuesta a ser rocío en la yerba del mundo,
leche de luna en las oscuras hojas.

Quizás me ves,
tal vez, acaso un día,
en una lámpara apagada,
en un rincón del cuarto donde duermes,
soy la mancha, un punto en la pared,
alguna raya que tus ojos, sin ti,
se quedan viendo.

Quizás me reconoces
como una hora antigua
cuando a solas preguntas, te interrogas
con el cuerpo cerrado y sin respuesta.
Soy una cicatriz que ya no existe,
un beso ya lavado por el tiempo,
un amor y otro amor que ya enterraste.

Pero estás en mis manos y me tienes
y en tus manos estoy, brasa, ceniza,
para secar tus lágrimas que lloro.
¿En qué lugar, en dónde, a qué deshoras
me dirás que te amo? Esto es urgente
porque la eternidad se nos acaba.

Recoge mi cabeza. Guarda el brazo
con que amé tu cintura. No me dejes
en medio de tu sangre en esa toalla.






 

lunes, 9 de septiembre de 2013

Jaime Alberto Vélez: "La oveja feroz"














La oveja feroz



Una oveja decidió disfrazarse de lobo, para confundir a su habitual enemigo, y se encontró con un lobo que había recurrido a su vieja costumbre de vestirse de oveja. En medio de la confusión que ocasionó el encuentro, todos pudieron presenciar cómo, por primera vez en la historia, la oveja feroz devoraba al lobo indefenso.










domingo, 8 de septiembre de 2013

María Rosal: "A mano armada"








A mano armada




Supón que me presento
cualquier día en tu casa.
Que digo: "Hasta aquí hemos llegado"
que cierro las ventanas,
apago las cortinas,
los libros, los periódicos.

Supón que me presento
cuando menos lo esperas.
Ya puedo disfrutar
tu mirada de asombro,
el lecho abandonado,
los sentidos alerta.

Supón que te desnudo
con besos y sonrisas,
conjuro tus fantasmas,
asalto tu desvelo,
amanezco en tu sombra,
y me marcho,
y me juras
-dentro de un orden, claro-
fidelidad eterna.









sábado, 7 de septiembre de 2013

Jorge Julio Echeverry: "Campo minado"










Campo minado



Ciertamente había un letrero: "Campo minado”, pero igual hubiera podido decir: "Se vende lote” o "Cultivo de tomates”. Total, sólo el alcalde y el cura saben leer en el pueblo; los demás adivinan por obvias, la tienda, la iglesia, la prendería, la inspección de policía...
Que es todo lo que necesitan conocer. O necesitaban... porque después de lo ocurrido saben que los caminos transitables tienen ahora un dueño intransigente y explosivo.










viernes, 6 de septiembre de 2013

Pablo Neruda: "Antes de amarte, amor, nada era mío"




 





Antes de amarte, amor, nada era mío



Antes de amarte, amor, nada era mío:
vacilé por las calles y las cosas:
nada contaba ni tenía nombre:
el mundo era del aire que esperaba.

Yo conocí salones cenicientos,
túneles habitados por la luna,
hangares crueles que se despedían,
preguntas que insistían en la arena.

Todo estaba vacío, muerto y mudo,
caído, abandonado y decaído,
todo era inalienablemente ajeno,

todo era de los otros y de nadie,
hasta que tu belleza y tu pobreza
llenaron el otoño de regalos.