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domingo, 13 de octubre de 2013

Flor Alba Uribe: "Génesis"








Génesis



Entonces era el caos,
la sombra en desmesura. Apenas el vacío
al borde de la nada. Sopor de los abismos.

¡Soledad! ¡Soledad!

Y tú en el umbral empujaste las sombras,
milenios de silencio, baldías soledades.

Anulaste la nada.

Buscaron las galaxias posibles horizontes
y hallaron los planetas sus órbitas precisas.

Después comenzó el amor
y surgió el alfabeto, el ángel de la música
la flauta de los vientos.

El beso inventó unos labios
y fue posible la miel en los panales,
los ritos de la zafra, las uvas moscateles.

El deseo se hizo carne
y el fuego ardió en asombro ritual sobre la tierra,
fecundó los volcanes, habitó cada estrella.

Y, ya a merced del gozo,
desplegado oleaje de piel salobre y húmeda,
inventaste los mares, sus crestas, sus abismos,
y juntos navegamos el altamar del éxtasis.

Todo lo fue creando el germen de tu aliento,
todo edén, fue posible a partir de tu tacto.
Después dijiste: olvídame,
Y creaste tus mitos y leyendas.







.

miércoles, 5 de junio de 2013

Flor Alba Uribe: "Derrota"








Derrota


Anuncio mi regreso al límite marcado.
Al reloj con sus rígidas señales,
a las siglas convenidas y ese rictus
que amedrenta
los símbolos vitales.
Sí, ya estoy aquí, vedme desnuda
de toda rebelión, de todo intento,
del fuego primordial de la esperanza,
fracción de vida
con su perfil anónimo.

Ya enjaulé mis ensueños migratorios,
exilié mis verdades insurgentes,
ahuyenté mis fantasmas libertarios
y renegué de
mis locuras esenciales.

Ya soy de nuevo la cifra en el rebaño,
la postulante de toda cobardía,
os invito, sin rencor, al gran evento,
de mis remordimientos
y nostalgias.





domingo, 31 de marzo de 2013

Flor Alba Uribe: "Delictia carnis"









Delictia carnis



Voy por tu cuerpo
con la avidez
gozosa
de un lobo que demarca
su nuevo territorio,
preciso tu latido,
tu miel,
tu levadura,
el tacto que me brinda             
paraísos contrarios.
-Tu piel,
con su fragancia
de tierra lloviznada,
transpira como un niño
que juega entre la niebla-.
Con manos
como olas,
con labios
como insectos,
con el abrasado viento             
de mínimas palabras
me aferro
a tus costados,
deambulo
por tu cuerpo,
convoco en tus fronteras
el solapado fuego.
Y, así,
de toque a beso,
de humedad a silencio
te creces en ternura,
te viertes
en codicia,
aprendo de tus manos
mi resplandor más hondo,
y bebo
en tu saliva
mis sales y mi aroma.






martes, 1 de enero de 2013

Flor Alba Uribe: "Una mujer, un hombre"



 

 

Una mujer, un hombre

 




Una mujer,
desnuda ante el espejo,
acaricia dulcemente su cintura,
la vital insurgencia de sus pechos,
la encendida penumbra de su sexo,
baja al río enlunado de sus muslos
y actualiza el edén su aroma claro.
Se sabe
para el hombre destinada.



Un hombre
se mira ante el espejo,
desnudo como un ángel se acaricia
-imagen que se mima en su reflejo-,
sus manos obedientes van soñando
el lento florecer de su estatura,
asedio memorioso, móvil fuego
fluyendo de los pies hasta la frente.
Se sabe
para la mujer predestinado.



Pero antes,
cuántos arcos triunfales por el suelo,
cuánta piedra hecha polvo en el mortero.










miércoles, 28 de noviembre de 2012

Flor Alba Uribe: "Erótica"





Erótica 

Pon en guardia tu cuerpo y el ritmo de tus sueños.
Desde la médula del tiempo busco tu paraíso,
la mezcla de tu sangre,
el crisol de tu sexo
donde el futuro ensaya su cósmica simiente.
Estoy desnuda como el eco de la primer mañana,
con mi sed disparada como una bala al cosmos,
acechando tus manos, el cielo de tu boca,
la genital presencia entre tus muslos firmes.
Ah, pero mi amor no altera tus sólidos baluartes,
te sellas castamente para esquivar mi asedio,
estás sordo a mi grito,
al fragor de mi sangre,
a la insomne ternura que para ti alimento.
Déjame ser el vértigo que apura tu caída,
el vino que amedrenta tus íntimos pudores,
la hoguera donde crujan
tus huesos uno a uno,
el amor que aniquile tu párvula indolencia.
Dame tu luz, tu risa, la fuerza que te escuda,
el clima de arrogancia que yergue tu estatura,
tus ojos invasores
y esa vital delicia
que se aferra a tu cuerpo y dora tu epidermis.
Entrégame tu enigma, la descifrada clave
que me guíe al prohibido torreón donde sueñas.
Te escalaré en silencio,
exhausta de anhelarte
y seremos dos leños nutriendo el mismo fuego.