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martes, 9 de abril de 2013

David Lagmanovich: "Escrituras"











Escrituras



La línea levantó la cabeza y me mordió la mano con que la escribía. Comprendí que mi obsesión con el microrrelato era excesiva y me puse a escribir un cuento de extensión convencional. Un párrafo se enroscó y saltó hacia mí, hiriéndome en el calcañar con su cola ponzoñosa. Entonces me instalé en el territorio más conocido de la novela. Algunos capítulos suscitan mi desconfianza. Vivo inquieto, maquinando estrategias para proteger la yugular.








jueves, 17 de enero de 2013

David Lagmanovich: "La novela"









La novela




Vaciló al escribir el comienzo. Trazó la primera palabra, que resultó ser “En”, pero luego dudó. ¿Dónde ubicar la acción? Mientras pensaba, la tinta se había secado en la punta de la pluma. La miró un rato y se le ocurrió una idea: ¿por qué no aquí mismo, en esta tierra árida, en esta amada sequedad? Mojó nuevamente la pluma y prosiguió: “un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme…”. 






jueves, 4 de octubre de 2012

David Lagmanovich: "Erratas"










Erratas


El corrector sentía que, dentro de la máquina, un duende malicioso se complacía en introducir errata tras errata. Donde debía decir "merecedora" aparecía mecedora; para "entretuve" le metía por las narices entre tubos; si se hablaba de Descartes, la sustitución por Ricarte parecía oblicatoria. Él a veces pescaba la errata, y muchas veces no. Una tarde en que la lluvia de erratas parecía tan incontenible como una precipitación de meteoritos, en su desesperación metió la mano donde no debía y murió electrocutado. El periódico publicó al día siguiente una encomiosa nota necrológica, en la que se hablaba de su contradicción al trabajo y se lamentaba su imprevista definición.