LAS COSAS
Existen sólo las cosas cotidianas,
y son, en su quietud,
imprescindibles
para ese oficio que llamamos
vivir.
Sabemos ya sus historias
inmóviles,
y su presencia es hábito, consuelo
frente a lo que incesantemente
cambia.
Sabemos sus materiales: cristal,
papel,
cerámica, y sus rostros son nuevos
cada día,
porque es nueva a diario la mirada
con que amparamos nuestra soledad,
el temor al vacío, los presagios
de muerte.
(De "La poesía más joven, Una antología de
la Nueva Poesía Andaluza", Qüásyeditorial, 1991)

